Los mandalas tibetanos de arena suelen elaborarse a pedido de la comunidad con la intención de traer paz y armonía al mundo, a un lugar determinado y a sus habitantes; también son utilizados como valiosas bendiciones y como instrumentos de meditación activa, cuya esencia descansa en su construcción.

Mandala tibetano de arena
Etiquetas: Mandalas
En la cultura egipcia, los mandalas eran utilizados debido a la fuerza que estos transmitían, llenando de energía el lugar y como instrumento de meditación profunda. También se usaban dentro de las casas para atraer la energía o transmutar la negativa en positiva, así como para crear armonía y balance en la morada.
Según la psicología, los mandalas representan al ser humano. Interactuar con ellos es un poderoso instrumento para sanar las fragmentaciones psíquicas y espirituales, ayuda a manifestar la creatividad y a reconectarnos con nuestro ser esencial. Crear mandalas e interactuar con ellos, ya sea a través de la meditación o con la simple observación, abre puertas hasta el momento desconocidas, dejando que brote de forma libre y natural la sabiduría interior.
Un mandala posee tres partes básicas: el punto central, la irradiación de ese punto y el limite circular exterior. El dibujo de un mandala actúa directamente sobre la psiquis unificando por su centro y equilibrando por su ámbito; atrae la vista hacia el punto central o bindu, hacia la unidad, hacia lo divino, hacia nuestro propio centro.
Etiquetas: Mandalas
Mandala significa círculo en sánscrito, pero más allá de su definición como palabra, los mandalas representan la totalidad de nuestro ser. Un diagrama cósmico que nos recuerda nuestra relación con el infinito. Nos ayuda a centrarnos, a encontrar la calma, y el equilibrio que permite transformar el entorno y la mente. Constituyen una verdadera herramienta de crecimiento. Las formas básicas más utilizadas son: el círculo, el cuadrado y el triángulo.



















Últimos Comentarios