Podemos apreciar lo que nos dice el fuego a través de las llamas, lo que nos comunica mediante sus lágrimas traducidas en gotas de cera y, de igual manera, saber cuál es el mensaje mediante sellos o símbolos que forman sus
gotas al caer sobre una superficie, pero además de estos puros mensajes, más dependientes de lo físico y de unas manifestaciones físicas y psíquicas, existe otro sistema de observación muy interesante que nos puede ayudar a trabajar la videncia y la mente, se trata de hacer como en antaño y convertirse por unos momentos en fuego, viviendo el fuego de una llama y preguntando en su interior.

Velones para la adivinación con velas
Para proceder con este tipo de oráculo es recomendable utilizar un velón; de entrada, con este material tendremos una llama que suele arder de forma más sosegada que las de una vela habitual, por lo que estaremos en condiciones de concentramos un poco más con ése aspecto insondable que nos tiene que dar
un mensaje. Por otra parte, los velones incorporan en su presentación un soporte que los recubre, de manera que no produce el típico goteo de las otras velas, que en este caso nos podría distraer del ejercicio.
La práctica adivinatoria de “visión” es muy sencilla, se trata de preparar el velón sobre la superficie habitual de trabajo, de manera que pueda quedar un poco más abajo de la línea horizontal de visión. Tras encender las velas blanca y negra, el oficiante se relajará respirando unos minutos de forma tranquila, acto seguido encenderá el velón con una cerilla de madera y después deberá seguir los siguientes pasos:
1. Con los ojos cerrados acercará sus dos manos a la llama de la vela, manteniéndolas a una distancia corta pero prudencial, es decir lo suficientemente cerca como para notar el calor, pero sin quemarse.
2. Centrará su atención en las puntas de sus dedos, concentrándose en el calor, sintiéndolo, dejando que poco a poco penetre por sus dedos.
3. Realizará una serie de ejercicios respiratorios, donde cada vez que inspire, imaginará que el fuego penetra por sus manos en dirección hacia sus hombros, percibiendo que es un fuego agradable, que no quema, pero que entra
en nuestro interior. A medida que el oficiante avance en sus respiraciones, tendrá en cuenta que el fuego lo va poseyendo hasta que sea capaz de notarlo en su plexo solar.
4. Siendo ya fuego y notándolo en el interior, el mago abrirá los ojos y mirará fijamente al centro de la llama. Es muy importante que no se distraiga pensando en las evoluciones que ésta pueda hacer, simplemente se trata de
mirar mientras sentimos el fuego en el interior. Poco a poco centraremos la visión más en la llama hasta penetrar en su interior.
5. En el momento en que ya se sienta en el interior de la llama el oficiante respirará profundamente y cerrará los ojos, manteniendo la visión, en este caso en el interior del fuego que ha estado viendo. Acto seguido dejará que la
sensación de ser fuego y ver fuego en su mente le invada, para esto basta con dejarse llevar -recordemos que las manos permanecen cerca de la llama.
6. Manteniendo la llama en la mente y la sensación en el fuego, el consultante preguntará interiormente o en voz alta sobre aquello que desea saber. A este respecto debemos entender que el oráculo no nos servirá para
jugar a preguntas y respuestas de forma continuada, sino para darnos una visión de conjunto en la que podamos hallar una respuesta concreta a algo muy concreto, por ello la pregunta debe ser genérica.
7. Tras efectuar la pregunta nos concentraremos en la imagen de la llama ardiendo en nuestra mente. Si por cualquier motivo ésta desapareciera o fuera a desvanecerse, abriremos suavemente los ojos y volveremos a mirar la llama de la vela, a no ser que su desaparición sea para que la mente nos muestre una
imagen alusiva a lo que hemos preguntado.
8. En el momento que aparezca una imagen no debemos apegarnos a ella. Debemos ser conscientes de ser fuego y no seres humanos, para poder apreciar y sentir las visiones o imágenes de una forma objetiva, por ello también es muy importante que no nos recreemos ni identifiquemos en lo que vemos, sino que simplemente lo observemos sin más.
9. Al acabar la imagen, debemos desconectarnos de una manera sosegada, sin entrar en la realización de nuevas preguntas. Para esta desconexión respiraremos profundamente y percibiremos cómo el fuego que está en nuestro
interior latiendo en el plexo solar, poco a poco se expande hacia nuestros brazos y desde ellos hasta las manos y de ahí a la punta de los dedos, para volver lentamente al interior de la vela. De la misma forma, nuestra mente deberá quedar en blanco y centrarse sólo en la acción comentada. Tras este paso abriremos los ojos, respiraremos profundamente un par de veces, separaremos las manos de la vela y sin movernos demasiado reflexionaremos sobre la visión obtenida. Seguidamente daremos por concluida la sesión de contacto y tras la oportuna reflexión apagaremos la vela.
Recordemos que éste no es un sistema adivinatorio vulgar en el que simplemente se trata de captar unas señales y luego interpretarlas; en este caso estamos hablando de la interacción entre hombre y fuego, en un mundo de
sensaciones, por lo que el diccionario de interpretaciones debe generarlo cada uno, de forma que las imágenes que para una persona tengan un significado pueden corresponderse con todo lo contrario para otra, de manera que es el
practicante quien crea su propio código y quien debe sacar sus propias conclusiones del espíritu del fuego.
Otro aspecto a tener en cuenta son las posibles reacciones posteriores, en este caso al haber estado trabajando con fuego, al haber conectado con la esencia de aquello que nos une con la historia de nuestra humanidad, las sensaciones físicas y mentales después del ejercicio pueden ser variopintas, sin embargo, para una mayor tranquilidad del lector destacamos algunas de las más usuales y que no ofrecen ningún peligro, pues desaparecerán en pocos minutos o tras unas horas a lo sumo:
• Sensación física de placer, fortaleza, energía y vitalidad.
• Sensación de nerviosismo, ganas de actuar, unidas a hiperactividad, que puede transmitirse en inquietud.
• Posibilidad de insomnio o de dificultad a la hora de dormir; sueño un tanto agitado. De hecho lo recomendable es que esta sesión adivinatoria se haga unas tres ó cuatro horas antes de irse a dormir.
Recordemos que son sensaciones normales al trabajar con elementos como el fuego y más al vincular nuestra mente y la observación, así como la visualización a este elemento más vivo de lo que imaginamos. Sensaciones de
vitalidad y energía que por otra parte podemos incluso aprovechar para desarrollar nuestra existencia en otros campos, pero en definitiva, sensaciones inocuas para el practicante.

hola alguien me puede decir porque cada ves que miro en la llama de la vela, tengo que ver imagenes cuando estoy dormida, es tan real y no se interpretarlas, solo recuerdo cuando me levanto.
Serias mas explicita en tu comentario y en tu pregunta x favor.
Es importante saber que tipo de velas as usado y de que color, el color es muy importante asi como saber con que fin lo has hecho.
especificate y te podre ayudar
tanya, me puedes ayudar? prendo velitas kiero abrir un negocio tiene como 7 colores diferentes, sin embargo el pavilo se hace
un circulo completo, cerrado asi sigue hasta k se acaba como en
5 dias, kiero saber el significado de los pavilos, otra velita rosita k era para conseguir pareja, se formo algo horrible, era una figura muy similar a un vampiro tan grande k cubrio toda la superficie del vaso y me dio miedo mas no la apague, al final kedo en la base del vaso y a un lado una estrellita perfecta pekeñita, dorada, me puedes ayudar? ademas me gustaria contactarte directamente. gracias por todo, saludos.