Sin duda alguna, el mantenimiento de los cristales es una de las partes fundamentales de su uso. Y es que un cristal puede emitir tanto energías positivas como negativas y dependiendo de quién ha estado en contacto con él puede darnos un resultado u otro.

Además hay piedras que se cargan negativamente más rápido que otras. Es por ello que hay que tener mucho cuidado con los cristales que usamos ya sea en nuestra casa como los que llevamos puestos o utilizamos como ayuda.
Es imprescindible que tengas presente que si bien el mayor efecto energético de los cristales se produce cuando realizamos una exposición directa del cristal con nuestro cuerpo, también nos emiten energía si los llevamos en el bolsillo o los tenemos, aunque sólo sea de uso decorativo, en nuestra casa.
Por ello reiteramos una vez más que siempre debes realizar cada cierto tiempo el proceso que te relatamos a continuación.
Paso 1: limpieza y purificación
Ya sea un cristal que has comprado tú o te han regalado, ya sea un cristal que has estado utilizando, cada cierto tiempo debes limpiarlo de las energías que se puedan haber quedado impregnadas en él.
Este paso es especialmente importante cuando recibimos por primera vez un cristal, puesto que no sabemos exactamente con quién ha estado en contacto y de qué energías puede estar impregnado. Para ello puedes recurrir a los tres elementos clave. Escoge aquel método con el cual te sientas más identificado:
Por agua: es uno de los métodos más conocidos y utilizados. Se trata de llenar un vaso de cristal con agua y un puñado de sal lo más pura posible. Después introducimos el cristal en el vaso con la mezcla entre 24 horas y tres días en función de lo cargado que sintamos que puede estar.
Por aire: otro de los métodos más conocidos y utilizados. Se trata de encender una barrita de incienso natural y pasar el cristal por el humo. En este caso se debe tener especial cuidado en pasar todo el cristal por el humo del incienso porque sino la limpieza y purificación no será eficaz. Déjate llevar por tu intuición para determinar cuánto tiempo tienes que tener el cristal bajo los efectos del humo del incienso.
Por tierra: es un método también muy eficaz, pero poco utilizado. Se trata de enterrar el cristal en una tierra totalmente natural, sin alterar, durante tres a siete días. La ventaja de este método es que si dejas el cristal durante más de siete días ya estarás efectuando el segundo paso: la recarga.
Paso 2: recarga energética
Una vez bien limpios los cristales hay que recargarlos con una energía natural y positiva que potencie todas sus cualidades al máximo. Para ello puedes utilizar también tres sencillos métodos:
Con la luz solar: la luz solar suele ser las más utilizada para recargar los cristales. Para ello, debes poner a exposición directa de los rayos solares el cristal. La ventaja de la luz solar es que tarda menos en cargarlos. Sigue tu intuición para determinar cuánto tiempo de sol necesita. La mayoría de las veces sólo necesita un día.
Con la luz lunar: la luz lunar también es muy efectiva, sin embargo es más débil. A pesar de todo es muy utilizada especialmente en cristales con energías más
femeninas e intuitivas como la “piedra de luna”. Pon el cristal a exposición directa de los rayos de luz lunares. Se suele necesitar como mínimo tres días.
Con la energía de la tierra: como hemos explicado antes, puedes cargar el cristal si lo entierras en tierra natural, sin alterar, durante más de siete días. En ese caso obtendrás una energía más firme y sólida, ideal para piedras como la “hematite”.
Paso 3: sintonización
Igual de imprescindible que los pasos anteriores es la sintonización. La sintonización es para armonizar el cristal con tu propia energía. Esto significa que si quieres trabajar con los cristales, esos cristales deben estar armonizados contigo y con las energías que tú emites. Por muy limpio y recargado que esté, sino lo sintonizas puede serte ineficaz. Para sintonizarte con él puedes hacer lo siguiente:
Por tu aliento: puedes echarle suavemente tu aliento varias veces.
Por el tacto: puedes estar durante un tiempo “acariciándolo” y mandándole buenas energías tuyas.
Por el pensamiento: puedes cogerlo en tu mano izquierda y visualizar cómo su energía y la tuya se convierten en compatibles.
Sea cual sea el método que prefieras, siempre debes realizar estos tres pasos para darle mayor efectividad a tus cristales.
