
¿Se puede cambiar el destino? ¿La suerte es privilegio de unos pocos o cualquiera puede ser “tocado” por la varita mágica de la fortuna? A continuación, una aproximación al tema.
¿Qué es la suerte?
Ningún concepto tan popular como difuso, por su vasto significado. Básicamente, al hablar de suerte nos referimos a la casualidad o el azar. Este término se refiere al encadenamiento de los hechos, que se considera fortuito o casual. También a la circunstancia de ser, por simple casualidad, favorable o adverso aquello que acontece. Es aquello que sucede o puede suceder para bien o para mal. Un “orden” impredecible que regularía el curso de todo lo existente. Lo que no significa que todo lo que sucede en el mundo sea sin orden ni lógica. Existen infinidad de leyes físicas, culturales, astrológicas, sociales, que actúan permanentemente sobre los hombres. Nada está absolutamente librado al azar ni completamente regido por las leyes.
Es la creencia en que existe la posibilidad, vivir en bienestar o caer en desgracia y que esta situación es producto de la casualidad y no el resultado de un propósito.
¿Existen los “golpes de suerte”?
Sí. Cuando se dice que es afortunada, significa que el “orden” en el que se manifiesta su vida y cobra forma es favorable. Los golpes de suerte se vinculan con aquellas acciones humanas que no han sido previamente calculadas, aunque signifiquen el resultado indirecto de la labor, el estudio y el compromiso humano. Ganar un premio es un golpe de suerte en la medida en que es impredecible, no obstante si la persona tuvo llevar adelante una serie de actos para lograrlo. Quizás hasta haya acudido a la magia, al uso de una amuleto o simplemente no haya hecho nada.
Los golpes de suerte siempre abedecen al azar. Son un cambio imprevisto del sistema de relaciones y no se pueden anticipar, salvo por medio de los oráculos.
¿Si existen los golpes de suerte, significa que también existe la mala suerte?
Tal cual. Puede suceder que en un momento determinado a una persona le ocurran una serie de hechos desagradables, producto del azar, un robo, un accidente, una estafa, etc. Por supuesto, siempre se encuentra una explicación que de cuenta del motivo que dió lugar a la catástrofe; es más, la astrología y la psicología suelen explicar esta clase de situaciones por la presencia de un tránsito adverso, o por la existencia de un trauma infantil capaz de conducir al ser humano a la destrucción, la segunda. Por otra parte, la parapsicología o la magía pueden descubrir el origen de una tragedia detectando el origen de la energía que la causó. Todas son explicaciones que interpretarán el hecho adverso, sin dejar a la vez de reconocer en el azar una participación activa, sea para bien o para mal.
¿Si un margen de azar interviene en el desarrollo de todo lo viviente, se puede orientar a nuestro favor?
Si. La magia desde su nacimiento se ha basado en la creencia de poder manejar las energías que, de manera azarosa, gobiernan el mundo. La propia creencia en que los hechos ocurren sin deberse a un orden previamente dispuesto, incita a querer atraer, modificar, manipular, canalizar esta energía imperante para que se vuelva favorable. Así es como nacieron las supersticiones, que por lo general involucran a objetos, flores, plantas, piedras, colores, animales o rituales a los que se les atribuye el poder de atrapar fuerzas que pululan en el ambiente y concentrarlas en su interior.
¿Es posible que el uso de talismanes permita al azar tornarse favorable a nosotros?
Según científicos de naturaleza positiva, el talismán es una imagen, una piedra o una medalla preferiblemente de forma circular, que lleva grabado el planeta del signo que le corresponde. Preparado bajo la influjos celestes positivos, sirven para compensar la negatividad y aportar beneficios al que lo lleva, gracias al poder espiritual del mismo planeta. Respecto al origen de esta palabra no hay acuerdo. Para algunos eruditos la palabra “talisman” es de origen árabe y significa “imagen sagrada”. Según otros estudiosos de lo oculto, la palabra es de origen griego y significa “voluntad”, pero en algunos textos herméticos esta denominación es usada cuando se refieren a la fuerza astral.
El talismán, de naturaleza positiva, debía ser preparado en el momento planerario favorable. Ser bendecido a la hora planetaria exacta, con oraciones y salmos correspondientes y usando palabras de poderosas cualidades magnéticas para atraer cada vez más la buena suerte.
