Viajes y lugares con encanto Decoracin y jardinera Cocina y Recetas Vida Sana Nuestras mascotas Astrología y tarot


      



Por ser el más joven de los tres, le tocó el reino de los infiernos en el reparto que hicieron los reyes hijos de Saturno: Júpiter, Neptuno y Plutón. Se llaman infiernos a las moradas subterráneas a donde van los difuntos después de la muerte. Los keres, seres malignos servidores de Plutón, son los encargados de dar a los hombres el golpe mortal y luego conducir sus almas volando hasta la morada de Hades. Allí estas almas han de ser juzgadas y recibir la pena por sus crímenes, o bien la recompensa por sus actos virtuosos.

A la puerta del reinado hay siempre en vela un perro con tres cabezas llamado Cancerbero, para impedir que los vivos entren o que las almas salgan.
Este vasto imperio subterráneo está rodeado por dos ríos: el Aqueronte y el Estigio. Caronte es el barquero de este mundo infernal y está dedicado a transportar las almas de los muertos de una orilla a otra del Aqueronte. Se le representa como un viejo muy feo y de larga barba gris, que exige que se le pague por cada viaje un óbolo como mínimo y tres como máximo. Los familiares colocan las monedas en la boca del pasajero antes de enterrarlo. Caronte rechaza a los que no pueden pagar el óbolo. A los demás, los sienta en la barca, los lleva a la orilla opuesta y los entrega a Mercurio, quien los pone ante el terrible tribunal.

Caronte es un verdugo al servicio del Infierno. Armado con una maza sigue a Marte en los campos de batalla, donde halla fáciles presas para sus funciones.
Tres jueces forman parte del mencionado tribunal, administrando justicia en nombre de Plutón y en su presencia; estos son Minos (antiguo rey de Creta), Eaco (Rey de Egina) y Radamanto (hermano de Minos), los tres de una gran integridad; pero Minos, el más sabio, es el más poderoso del trío y lleva en su mano un cetro de oro.
Una vez hecha pública la sentencia, los buenos son llevados a los Campos Elíseos y los malos son arrojados al Tártaro.

Los Campos Elíseos son de un verdor maravilloso y praderas llenas de flores. El Sol brilla y los pájaros cantan con una dulce melodía, ríos, tierras fecundas, cosechas abundantes, etc. son otras de sus delicias. En este lugar no hay dolor, enfermedad ni vejez, ni para el cuerpo ni para el alma, como tampoco existen pasiones ni envidías humanas.
El Tártaro, recompensa de los maliciosos, es una prisión fortificada rodeada de un río de fuego llamado Flaguetón. En él hay tres barqueros que son tres Furias: Alecto, Meguera y Tisífone. Con una mano empuñan una antorcha candente y con la otra un látigo ensangrentado, con el cual flagelan sin cesar a los malvados que merecen duros castigos.
En el Tártaro se hallan varios personajes destacados por su malicia: a uno un buitre le roe un seno, uno corre sin cesar tras una onda fugitiva, otro quiere llenar un tonel sin fondo, etc. Aquí moran los violentos, los traicioneros, los infieles, los avaros, los belicosos, etc. Todos expían sus faltas y, a la vez, quieren volver a gozar de la luz del día y de una vida apacible.
Cerca del Tártaro viven los Remordimientos, la Miseria, las Enfermedades, la Guerra, la Muerte, las Arpías, etc.

Este es, en definitiva, el reino de Plutón quien, ya cansado de su largo celibato, decidió un día recurrir a la violencia para conseguir una esposa. Todas las diosas huían de Plutón por su horroroso reino, su fealdad física como hombre, su rudeza, etc.
Aquí pueden estar simbolizadas dos cosas: la brutalidad sexual del plutoniano poco desarrollado o las dificultades que encuentran el hombre y la mujer superiores de Plutón, inicialmente, para encontrar pareja, debido a la dedicación intensa a su autoperfeccionamiento, que no gusta a los pretendientes inmaduros y celosos.
Proserpina o Perséfone, hija de Ceres, vivía en Sicilia en una juventud pacífica e inocente. En una ocasión en que recogía flores del campo con unas amigas, Plutón la raptó a pesar de su negativa a acompañarle. Plutón salió corriendo en su carro de caballos negros, abrió la tierra con su cetro mágico y penetró en su reino. Cuando Ceres se enteró de esto, acudió a Júpiter indignada para pedirle justicia. Zeus le dijo que Proserpina le podía ser devuelta si no había comido nada desde que entró en los infiernos, pues la ley era que el que ingería algo allí ya no podría salir más. Entonces, Hades forzó a Proserpina a que comiera un grano de granada para hacer imposible su regreso a la superficie de la tierra. A pesar de todo y, después de muchos ruegos, Ceres consiguió que su hija morase seis meses al año en los infiernos y seis en la tierra.
Se suele representar a Plutón con rostro pálido, cejas espesas, ojos rojizos y mirada amenazadora. En su mano derecha tiene un cetro de dos puntas y, en su siniestra, una llave representando entre otras cosas la imposibilidad de escapar de los infiernos o, quizás, la llave de los tesoros internos del yo. Posee una obscura corona de ébano y algunas veces cubre su cabeza con un casco que le hace ser invisible.
Hay una segunda vertiente más benéfica de Plutón, en la que se le describe usando el cuerno de la abundancia, lo cual puede simbolizar que, cuando la persona realiza una labor de autoperfeccionamiento individual, las riquezas materiales le vienen por añadidura. En este caso, Plutón es el símbolo de la vida y de la muerte (transformación) de las manifestaciones de la naturaleza.

La cultura, la ciencia, la religión y el arte maya están basados en su relación con el Sol. Creían que sólo a través del Sol se podían comunicar con Hunab-Kú, el Dios que esta en todas partes. Para los mayas, Hunab-Kú es un organismo gigantesco que nos contiene a todos en su interior. Afirman que su corazón y su mente están en el centro de nuestra galaxia y que sólo a través del Sol se podían comunicar y dirigirse espiritualmente a él. Por eso su interés fundamental en el Sol, en Kinich-Ahau.

Los mayas construyeron sus maravillosas ciudades, sus sitios ceremoniales y sus pirámides al sur de México, en la Península de Yucatán, Honduras y Guatemala. Allí dejaron grabados en las piedras sus mensajes del tiempo, los recorridos del Sol, de la Luna, de Venus y el camino para que la humanidad se dirija hacia el crecimiento y la luz de una nueva Era, no hacia el materialismo y la autodestrucción.

Maya viene de “Mayab”, que significa “sitio del planeta Tierra llamado Yucatán”. Para los hindúes Maya significa ilusión, para ellos todo lo que cambia es ilusión, lo que permanece, lo eterno, es el espíritu. Maya también significa mente, magia, madre. Maya, Maia y María son una misma palabra; curiosamente la madre de Buda se llamaba Maia y la madre de Jesús, María. Nuestro mes de Mayo lleva ese nombre en honor a la diosa romana Maya, la diosa de la primavera, del florecimiento. En filosofía esotérica, la palabra Maya representa a una mente que se libera del cuerpo para moverse a grandes distancias con plena consciencia.
¿Tendrá este último significado algo que ver con la desaparición de casi todo el pueblo maya en el año 830 d. C.? Aunque hay muchas teorías sobre la desaparición misteriosa de esta gran civilización, algunos dicen que desaparecieron de manera voluntaria y consciente, abandonaron sus ciudades y sus casas en el momento de mayor desarrollo de su civilización.
Los mayas descubrieron, gracias a sus estudios sobre el Sol, que el Sistema Solar entero se movía. Llegaron a la conclusión de que el Universo tiene ciclos, períodos de tiempo repetitivos que comienzan y terminan como el día y la noche. Se dan cuenta que nuestro Sistema Solar se desplaza en una elipse que lo aleja y acerca al centro de la galaxia. Es decir, que el Sol y todos los
planetas se mueven en ciclos en relación con Hunab-Kú, la luz central de la galaxia.
Encontraron que esa elipse, ese giro completo, ese ciclo que realiza el Sistema Solar, dura 25.625 años. A este ciclo lo podemos llamar DIA GALACTICO. Cuando el recorrido llega a la mitad, es decir, tras 12.800 años, estamos cerca del centro de la galaxia, de la luz, iluminados en el día de la galaxia. En la otra mitad del recorrido, los otros 12.800 años, nuestro Sistema Solar esta cada vez más lejos de la luz central, es decir, en la sombra, en la noche de la galaxia. Hay día y noche en la galaxia, sucede lo mismo que en nuestro planeta pero en una escala mucho mayor; cada día y cada noche duran 12.800 años.
Descubrieron que cada gran ciclo contiene, a su vez, ciclos menores que tienen las mismas características que los ciclos mayores. El DIA GALACTICO de 25.625 años está dividido en 5 ciclos de 5.125 años cada uno. El primer ciclo es la MAÑANA GALACTICA, el segundo ciclo es el MEDIODIA GALACTICO, el tercero es la TARDE, luego viene el cuarto ciclo la TARDE-NOCHE o ANOCHECER y por fin, la conclusión, el quinto ciclo, la NOCHE GALACTICA que vuelve a dar paso a un nuevo amanecer, a otros
5 ciclos y así eternamente.
La primera profecía nos dice que en 1999 el Sistema Solar empezó a salir del último de esos ciclos, que nos encontramos en el fin de la noche, saliendo de la oscuridad y a punto de entrar en el amanecer de la galaxia. Dice que al final y al comienzo de estos ciclos, o sea, cada 5.125 años, el Sol central de la galaxia emite un rayo de luz muy intenso. Mediante este brillo sincroniza a todos los planetas y soles. Es como el latir lumínico del corazón de la galaxia, palpita cada 5.125 años.
Ese resplandor inmenso es el período de transición que marca el final de un ciclo y el comienzo de otro, dura 20 años. Ahora nosotros nos encontramos en el TIEMPO DEL NO-TIEMPO, es un momento evolutivo, una etapa corta pero intensa dentro de los grandes ciclos donde suceden cambios muy rápidos para impulsarnos hacia una nueva etapa de evolución como individuos o como humanidad.
Los mayas nos hablan de un ritmo, de un orden que existe en el Universo. El hombre maya es bastante poderoso: domina y posee el número que le permite hacerse “dueño del tiempo”. Su cuenta le permite saber que todos los planetas tienen ciclos y giros invariables. Estamos en el período del NO-TIEMPO y como individuos debemos tomar una decisión que nos afectará a todos. Si continuamos en este curso negativo de odio de los unos por los otros, de destrucción de la naturaleza, de miedo y egoísmo, iremos directo a la destrucción, al caos y desapareceremos como especie pensante del planeta. En cambio, si tomamos consciencia y nos damos cuenta que todos formamos parte de un organismo gigantesco, que debemos respetarnos los unos a los otros, que debemos sanar a la madre tierra y ocuparnos de su limpieza, iremos directo al crecimiento positivo. La naturaleza, nuestro Sol, la galaxia, están esperando nuestra decisión… De nosotros depende el sentido que adoptará el cambio de los tiempos, si será una etapa de dolor y destrucción o, por el contrario, nos encontrará unidos en una misma consciencia positiva dirigidos hacia el siguiente peldaño
evolutivo.

Los mayas sabían algo de lo que iba a suceder en estos tiempos, por eso dejaron guías para que cada uno de nosotros, de manera individual contribuya a llevar a la humanidad hacia “el AMANECER DE LA GALAXIA”, hacia una nueva Era en la que no habrá más caos ni destrucción.
Nos dejaron siete profecías en las que hablan de nuestro presente. Están basadas en las conclusiones de sus estudios científicos y religiosos sobre el funcionamiento del Universo.

Ellos dicen que cada 5.125 años; la Tierra se ve afectada por los cambios en el Sol mediante un desplazamiento de su eje de rotación. Predijeron que a partir de este movimiento se producirían grandes cataclismos. Para los mayas los procesos universales, como la respiración de la galaxia, son cíclicos y nunca cambian. Lo que cambia es la consciencia del hombre que pasa a través de ellos, siempre en un proceso hacia más perfección.
Basados en sus observaciones, los mayas predijeron que a partir de la fecha inicial de su civilización, desde el 4 Ahau 8 Cumku, es decir, desde el año 3113 a. C., 5.125 años en el futuro, o sea, el SABADO 22 DE DICIEMBRE DE 2012, el Sol al recibir un fuerte rayo sincronizador proveniente del centro de la galaxia, cambiará su polaridad y producirá una gigantesca llamarada radiante. Para entonces la humanidad debe estar preparada para atravesar la puerta que nos dejaron los mayas, trasformando a la civilización actual basada en el miedo en una vibración mucho más alta de armonía.

La Tierra realiza una rotación o giro sobre su eje en 24 horas aproximadamente. El tiempo que tarda el Sol en salir dos veces por la línea del horizonte E (naciente), por ejemplo, es por definición un día o 24 horas; pero en ese día la Tierra, debido a su movimiento de traslación alrededor del Sol, se ha desplazado casi un grado en el espacio, lo cual equivale a unos 4 minutos de tiempo de rotación. Por tanto, la Tierra no tarda en girar sobre sí misma 24 horas, sino 23 horas, 56 minutos y 4 segundos; esto a pesar de que, visto el Sol desde la Tierra, éste tarde 24 horas en pasar dos veces por un mismo punto respecto a un observador fijo.

Es decir, en lo que la Tierra rota una vez sobre sí misma (figura 14), nuestro planeta se ha desplazado con respecto al Sol y, por ello, ya nuestra estrella no sirve como punto de referencia para medir el tiempo de rotación terrestre. Si, en cambio, midiéramos la rotación de la Tierra respecto a otra estrella del cielo, obtendríamos la cantidad de unas 23 horas y 56 minutos, que es el tiempo real de rotación. Ello se debe a que las demás estrellas están tan lejos, que la Tierra respecto a ellas tiene un movimiento despreciable (se puede apreciar en la siguiente figura).

Rotación

Rotación

A partir de la rotación de la Tierra se definen los dos polos (norte y sur), que son los dos puntos de corte del eje de rotación con la superficie terrestre (ver la siguiente figura).

Eje de rotación

Eje de rotación

Debido a la rotación terrestre, en todo momento hay una mitad de la esfera de la Tierra que está iluminada por el Sol mientras que, la otra mitad de la esfera de nuestro planeta, se encuentra a obscuras de la luz solar (ver la siguiente figura). Esto es válido no teniendo en cuenta que la Tierra es una esfera imperfecta, debido a que está achatada por los polos.

Día y noche

Día y noche

Para terminar es importante decir que nosotros vemos al Sol, la Luna y los planetas salir por el E y entrar por el W, debido a que la Tierra rota en sentido opuesto: de W a E.

En Grecia se le llamó Hermes, que significa mensajero o intérprete. Es hijo de Júpiter y de la ninfa Maya.
Mercurio, el mismo día de su nacimiento se sintió ya tan apuesto y robusto que luchó con Cupido, le derribó de una zancadilla y robó su carcaj, indicando la facilidad del mercuriano para el mariposeo amoroso o para mantener el sentido común en el a veces ciego mundo del amor.

Caduceo de Mercurio

Caduceo de Mercurio

Mientras los dioses le felicitaban por su victoriosa hazaña, el pequeño dios robó la espada a Marte, el ceñidor a Venus, el tridente a Neptuno y el cetro a Júpiter; y estuvo a punto de hurtarle el rayo a su padre, Zeus, si no hubiera sentido temor de quemarse en los dedos. Aquí vemos la facilidad mercuriana para obtener los trucos y secretos que cada persona ha acumulado por su experiencia y que este dios sencillamente “toma prestados”. Por otra parte y, como es de suponer, esta anécdota nos dice que Mercurio puede ser también un ladronzuelo infantil y avispado. Por ello, él es el dios de los ladrones y de los tramposos.
A pesar de que el joven dios era el niño mimado de Júpiter, a su padre se le terminó la paciencia y lo envió a la tierra para que se formara en su juventud. Esto habla de la necesidad que tiene el mercuriano de experiencias terrestres duras, bien para superar su inmadurez o, tal vez, para lanzarse a las alturas celestes de la mente superior, una vez vencidas las pruebas materiales con las que a veces tanto sufre.
Mercurio fijó su residencia terrestre e Tesalia, donde pasó su juventud. El también desterrado Apolo se dedicaba entonces por allí a guardar el ganado del rey Admeto y, el dios de la rapidez, se aprovechó de un momento en que el dios solar tocaba la flauta para llevarse el rebaño y esconderlo en el bosque. Apolo le descubrió y se enfadó tremendamente con él, pero hizo las paces con Mercurio, porque éste dio al inmortal solar su lira de 7 cuerdas, inventada por él y hecha con una concha de tortuga y cuerdas de tripa de buey tirante. A su vez, Apolo obsequió a Mercurio con una varilla de avellano que tenía la propiedad de apaciguar las disputas y reconciliar a los enemigos. En este detalle observamos la importancia de Mercurio en las relaciones entre amigos, bien buscando la comunicación sincera o bien creando la más intensa envidia entre las personas.
Mercurio, para asegurarse de que la varilla tenía ese poder, la interpuso entre dos serpientes que luchaban ferozmente, enroscándose las dos inmediatamente alrededor de la varilla, formando el famoso Caduceo de Mercurio. Este símbolo habla de las dos energías, positiva (Yang), negativa (Yinn) y del equilibrio entre ambas -el Tao- el cual será buscado con afán por los mercurianos superiores. Otra denominación de este símbolo es la de Gran Arcano.
Mercurio aspiró a mayores triunfos, recorriendo las grandes ciudades y mostrándose hábil en los lugares públicos con las facultades de la elocuencia y la disertación. Por ello los oradores y los retóricos se pusieron bajo su protección. No tardó en ser adorado por los comerciantes y mercaderes. Hay que hacer notar que las palabras mercader, mercancía, mercantil, etc., derivan de Mercurio.
Mercurio maduró y se gano la confianza de Júpiter, quien le llamó de nuevo a la corte celestial, nombrándole mensajero de los dioses. Allí es el más ocupado de los dioses y bien felicitado por los demás.
El realiza los encargos de los demás miembros del Olimpo, dando recados y realizando negociaciones públicas, secretas, serias o frívolas, haciendo prácticamente de todo: espía, embajador, etc. Es el pluriempleado o el atareado. Se puede decir que está continuamente en aventuras, siempre a las órdenes de los dioses.
Cuando Io, víctima de los celos de Juno o Hera (esposa de Júpiter), fue convertida por ésta en oveja y entregada a Argos, Hermes, mandado por Zeus, durmió al monstruo tocando la flauta, cerrándole así sus cien ojos y luego le mató.
Libertó a Marte de la prisión en que le habían encerrado los Gigantes, usando para ello el casco de Hades, que hacía invisible a quien lo llevaba.
Dio a Nefele el carnero llamado vellocino de oro, que salvó a sus hijos Friso y Hele. Entregó a Ulises la rama de moli, planta mágica que salvó al héroe de los hechizos de Circe.
Guió a Hércules a los infiernos y lo vendió a Onfala.
Salvó a Dionisios, recién nacido, de la persecución de Juno.
Acompañó a Juno, Afrodita y Atenea al monte Ida, donde se iba a celebrar el juicio de Paris.
Encadenó a Prometeo en el monte Cáucaso, condujo a Baco hasta donde estaban las ninfas de Nisa, acompañó a Plutón cuando éste raptó a Proserpina, etc, etc.
Hermes inventó el arte de encender fuego frotando dos maderos.

Los filósofos consideraban a Hermes el creador del lenguaje y la expresión viva del pensamiento divino y humano.

En tiempos de Platón se le relacionaba con la divinidad egipcia Thot o, lo que es lo mismo, Hermes Trimegisto, las tres Grandes Escuelas Esotéricas. Se representa a Mercurio como un hombre de eterna juventud (física y mental). Su gorro, su caduceo y sus talones están provistos de alas. En su mano derecha empuña el caduceo y en la izquierda tiene una bolsa con dinero.
En los caminos de gran tránsito había estatuas de Mercurio para señalar a los viajeros el camino correcto y, también en las encrucijadas de varias vías, con tantas caras como caminos convergían allí.
No cabe duda de que Mercurio es una encrucijada, pues pretende abarcar mucho con su mente y no es raro que se arme un lío con tantas ideas mezcladas. Si es fuerte y suficientemente inteligente, sale del laberinto y, si no, se hace complejo, imprevisible en sus reacciones y nervioso.
Para finalizar, digamos que Mercurio también es el encargado de conducir a las almas, después de la muerte física, hasta el reino de Hades sin que equivoquen el camino. Esto simboliza la faceta más hermética del planeta.

La Luna era la diosa de las sociedades matriarcales. Hija de Latona y hermana de Apolo. Se le atribuye la fertilidad. Fue Isis para los egipcios, representada como un hombre con la Luna nueva en la cabeza y la Luna vieja en los brazos.
El buey Apis egipcio está relacionado con el Sol y la Luna. Es el símbolo del Ojo de la Noche (la Luna) por sus cuernos formando creciente y también por su color (negro y blanco). Ese toro lleva sobre la lengua un escarabajo (consagrado al Sol), que simboliza la inteligencia Iniciática.

La diosa Luna

La diosa Luna

En la Tierra esta diosa recibe los nombres de Diana o Delia, en el cielo se le denomina la Luna o Febea y, el de Hécate o Proserpina en los infiernos. De ahí que Diana sea denominada diosa triple, triple Hécate, diosa de tres formas (triforme), etc.
Esto representa, por supuesto, tres niveles de calidad de la influencia planetaria: la inferior (los infiernos), la mediana (terrestre) y la superior (el cielo). Si no la interpretáramos así, no entenderíamos por qué Diana es la diosa de la caza.
Tenemos así, por un lado, el polo de la feminidad y, por otro, el de la agresividad femenina.
Entregada al ejercicio varonil de la caza, acabó la diosa por volverse insensible a las delicadas inclinaciones propias de su sexo. Ella no quería casarse y ninguno de los pretendientes que intentó conseguir su amor pudo lograrlo. Diana sólo deseaba correr por la selva y los prados, escalar los montes y cruzar las profundas riberas con un grupo de jóvenes cazadoras.
La naturaleza maléfica de esta mujer divina se demuestra en lo que sucedió con Acteón, un joven cazador que, hallándose en el bosque con sus compañeros, se separó del grupo para ir a beber a un arroyuelo del valle de Gargafia, consagrado a Diana.
Resultó que en ese mismo arroyo descansaban Diana y sus ninfas de la agotadora cacería. Las ninfas, al advertir el ruido de Acteón al acercarse, lanzaron un grito de espanto y Diana, indignada contra el cazador temerario, cogió agua de la corriente con sus manos y se la echó a la cara. Acteón quedó convertido en ciervo y sus propios perros, al verle, se lanzaron sobre él destrozándolo, pues de su boca no pudo salir la frase: “soy Acteón, vuestro amo”.
La naturaleza superior de la diosa de la Luna, romántica y sensible, se demuestra en la siguiente historia.
Diana gustaba de pasear de noche bajo los rayos de la Luna y fue en uno de esos paseos cuando se enamoró del pastor Endimión, mortal que había sido condenado por la severa Juno, la celosa esposa de Júpiter, a dormir treinta años seguidos.
Ella esperó a que despertara y entonces le declaró su amor, olvidando sus promesas de castidad. Le obsequió según se cuenta con cincuenta hijas y un varón.

Para practicar la magia esotérica tenemos a nuestra disposición una serie de rituales y elementos que nos van a ayudar a conseguir nuestros fines. Se trata de inciensos, esencias o aceites; velas, símbolos, piedras o amuletos que se combinan para la consecución de un fin.  Si estamos convencidos de que nuestros deseos se van a cumplir y de que vamos a conseguir una trasformación de lo negativo en positivo, ha llegado la hora de pensar en los rituales.

Qué son los rituales

Los rituales son aquellas prácticas mágicas destinadas a conseguir un fin deseado. En ellos ponemos en movimiento nuestra energía para dirigirla exactamente hacia el fin que queremos conseguir. Por medio de las celebraciones rituales se puede llegar a transformar la realidad cotidiana gracias al poder de nuestra mente. Existen muchas formas de rituales como pueden ser: los rituales con velas, los sahumerios, los baños, las aguas o riegos o simplemente los amuletos. Todos ellos responden a fines y necesidades muy diversas, como protegernos ante cualquier eventualidad, encontrar la pareja adecuada, eliminar el mal de ojo, tener suerte, etc.

Qué elementos se utilizan en los rituales

Generalmente en los rituales se utilizan una serie de elementos cuyo fin es ayudarnos a concentrarnos y relajarlos, condición sin la cual el ritual no tendría ningún sentido y posiblemente tampoco éxito. Estos elementos pueden estar constituidos por inciensos, esencias, aceites, perfumes, granos o polvos, velas y símbolos. La elección de uno u otro elemento hace que los rituales sean distintos. En un ritual con velas el elemento principal son las velas, en un sahumerio son las plantas e inciensos que vamos a quemar, en un amuleto el símbolo que utilizamos, etc.

Rituales de magia con inciensos, esencias, aceites …

Los inciensos, esencias, aceites, perfumes, granos o polvos son sustancias extraídas de las plantas. Estas sustancias poseen una serie de propiedades, reconocidas desde la antigüedad, capaces de modificar los estados de ánimo o de curar gracias a los compuestos químicos que contienen. Hay sustancias especiales contenidas en los inciensos, perfumes, etc. que se utilizan para la purificación, otras para desarrollar nuestro intelecto, otras son capaces de absorber las energías negativas o de curar enfermedades, etc. Por eso se usan tanto para fines terapéuticos como para crear estados de ánimo positivos en el ritual. Siempre debemos elegir para nuestro ritual una esencia, aceite, perfume o incienso que contenga las propiedades adecuadas para los fines que nos hemos propuestos.

Rituales de magia con velas

Las velas generalmente se utilizan por su doble significado simbólico. Por un lado son símbolo de luz, de perfección, de elevación a lo espiritual. La llama nos ayuda a elevarnos hacia aquello que deseamos, que queremos conseguir. Por otro lado su color. Cada color posee un significado diferente dependiendo del fin que queremos conseguir.

Rituales de magia con símbolos

La magia utiliza también los símbolos, formas o imágenes. Dentro de un ritual se emplean como nexo de unión del resto de elementos. Se pueden utilizar infinidad de símbolos como pueden ser: el círculo, el centro, la cruz, el cuadrado, la estrella de David, el trébol de cuatro hojas, etc.  La carga simbólica de muchos objetos que utilizamos en los rituales es muy importante a la hora de concentrarnos porque las fuerzas y poderes que representan nos ayudan a la hora de provocar los cambios deseados.

Rituales de magia con amuletos y piedras

Otra de las soluciones mágicas a la hora de practicar la magia por nuestra cuenta son los amuletos y las piedras ya que cumplen los mismos fines que los rituales, los sahumerios, los baños, etc. La gran variedad de amuletos y piedras que se pueden encontrar hoy en el mercado ofrecen soluciones prácticamente a cualquier problema que queramos solventar y a cualquier deseo que queremos ver cumplido.

Existen otro tipo de elementos que se pueden integrar en los rituales y que ayudan también a la consecución del fin. Puede ser la música, los sonidos, las oraciones, los bailes, las canciones, etc. Se utilizan con diversos fines, puede ser para crear un ambiente relajado y tranquilo, para ayudarnos a la concentración o ponen énfasis en lo que estamos realizando y tener éxito en nuestros propósitos. Una música suave, por ejemplo, crea un ambiente sereno que nos ayuda a concentrarnos; recitar un poema o una oración es una forma de ponerle voz al deseo. Lo importante es elegir los ingredientes adecuados para crear una atmósfera agradable.

Los rituales y sus elementos hay que elegirlos dependiendo del fin que queremos conseguir.

Es muy corriente realizar un ritual con velas al que acompañamos con la quema de un incienso determinado. Imaginemos nuevamente el ritual de amor de Meigaweb. Si además de los elementos propios del ritual quemamos un poco de esencia de jazmín en un sahumerio estaremos potenciando la buena suerte en el amor gracias a las propiedades del jazmín. Las combinaciones son múltiples.

La adivinación es una práctica ocultista que pretende averiguar aquellos hechos o conocimientos presentes, pasado y futuros que permanecen ocultos. Existen infinidad de formas adivinatorias dependiendo del elemento que se emplee para ejercer esta práctica: la cartomancia utiliza las cartas; la cristalomancia, el cristal; la grafología, la escritura; el horóscopo, los astros; la litomancia, las piedras; la quiromancia, las rayas de la mano; las runas, los símbolos rúnicos, el péndulo… etc.

Formas de adivinación

Formas de adivinación

Sin embargo todas estas prácticas adivinatorias no se ejercen de la misma manera. En algunas más que en otras el adivino, el individuo que las practica, se implica de diferente manera. Y este es un factor muy importante a la hora de comprender el esfuerzo personal y el desgaste que se produce en la persona que ejerce la adivinación.

Existen dos formas de adivinar que se pueden ver representadas por un lado en la bola de cristal, la copa de agua y el péndulo y por otro en la cartomancia, las runas o el I-Chin, por poner algunos ejemplos.

No es lo mismo practicar la adivinación por medio de la bola de cristal, la copa de agua o el péndulo que adivinar a través de la cartomancia, las runas o el I-Ching. La bola de cristal, la copa de agua y péndulo son medios que permiten, a través de la concentración, visualizar lo que está ocurriendo. Pero no sólo son una serie de imágenes, percepciones o revelaciones las que pasan frente al adivino, sino que se produce un fenómeno empático de manera que todo lo que ocurre se percibe como propio.

Los hechos, las tristezas, las alegrías, las desgracias, etc. se sienten a flor de piel, se viven. La persona se involucra hasta límites insospechados, traspasa la barrera de su realidad y llega a un estado mental que le permite identificarse y sentir los mismos estados de ánimo de la persona o del entorno para los que está realizando la visualización. Se identifica y comparte las emociones ajenas. Por eso puede percibir los sufrimientos de los otros, el dolor, y también la felicidad y el gozo. De alguna manera los hechos ajenos que está visualizando se apoderan de él.

Las personas que utilizan esta forma para adivinar el destino y son capaces de traspasar la barrera para penetrar en lo oculto, caminan hacia un lugar desconocido, del que luego tienen que regresar. No pueden quedarse al otro lado porque eso les mataría. Tienen que desengancharse definitivamente de lo ajeno para hacerse de nuevo presentes en su realidad. Posiblemente el camino de ida sea el más fácil. El problema se plantea a la hora de volver. No sólo hay que saber ir, sino también saber volver y no quedarse atado a una realidad que no les pertenece. Por fortuna la bola de cristal, la copa de agua y el péndulo siempre nos permiten el camino de vuelta y, sobre todo, nos avisan cuando se está a un lado o al otro.

En el caso de la cartomancia, las runas o el I-Ching, el adivino, aunque sufra un desgaste mental considerable, siempre permanece en su sitio, no traspasa ninguna barrera ni penetra empaticamente en lo oculto, por eso no sufre las emociones y los sentimientos ajenos en su propio cuerpo. Siempre está en la realidad, en su realidad, al otro lado de la barrera donde lo oculto no existe ni molesta. Este otro tipo de adivinación es como una ventana que se abre y en ella se aprecian todos los acontecimientos presentes, pasados y futuros. La persona que lo ejerce adivina cuestiones ocultas del consultante, pero no sufre con él, no se identifica con sus inquietudes. Ve, pero no las siente como propias.

Es muy importante conocer las diferencias que existen entre estas dos formas de adivinación, no sólo en el caso de que queramos practicarlas sino a la hora de comprender el esfuerzo que los adivinos realizan cuando nosotros los consultamos.

Antes de elegir una esencia para un trabajo mágico es importante que cada esencia tiene varias propiedades y se pueden utilizar para distintos usos mágicos. Además, para un mismo propósito podemos utilizar una o varias esencias diferentes.

Estas son las aplicaciones máginas y propiedades las esencias más utilizadas: ámbar, avellana, azahar, azucena, Benjuí, cedro, canela, espliego, eucalipto, incienso, jazmín, jara, lila, limón, mirra, menta, melisa, naranja, orégano, pino, romero, rosa, ruda, tomillo y vainilla.

Esencias y aceites

Esencias y aceites

Esencia de ámbar

Usos mágicos. Prosperidad. Mejora las situaciones en general. Cambia las energías positivas por negativas. Para conseguir serenidad. Potencia la atracción de la persona que deseamos y asegura su fidelidad.
Elimina obstáculos, roces, resentimientos y rencores de las personas con las que convivimos.

Esencia de avellana

Usos mágicos. Para conseguir el equilibrio interior. Armoniza el interior y exterior de la persona equilibrando las fuerzas complementarias del Ying y el Yang.

Esencia de azahar

Usos mágicos. Afrodisíaco. Amor. Alegría. Suerte y dinero.
Provoca sueños que liberan las tensiones emocionales del inconsciente. Muy útil para la meditación.

Esencia de azucena

Usos mágicos. Otorga paz. Calma el dolor producido por las rupturas sentimentales. Favorece la conquista de la madurez, permitiéndonos que nuestra mente se abra para conseguir los proyectos que hemos iniciado.

Esencia de Benjuí

Usos mágicos. Purificación. Prosperidad. Paz.
Favorece la prosperidad material y comercial. Estimula la creatividad empresarial. Desarrolla las cualidades intelectuales.
Aumenta la comprensión. Desarrolla la intuición. Ayuda a la estabilidad emocional. Para defenderse de la brujería y los hechizos.

Esencia de cedro

Usos mágicos. Limpia y purifica el ambiente de negatividad. Fomenta la espiritualidad. Devuelve el equilibrio. Favorece el control sobre la vida propia.
Atrae la prosperidad. Bueno para los negocios. Elimina bloqueos físicos.

Esencia de canela

Usos mágicos. Afrodisíaco. Protección. Para curar. Otorga energía al cuerpo. Da seguridad.
Aumenta la capacidad para penetrar en nuestra conciencia psíquica. Para mejorar nuestra economía.

Esencia de espliego (lavanda)

Usos mágicos. Tranquilizante. Repele la depresión. Aleja la tensión y la ansiedad. Calma la violencia emocional y fortalece la razón. Tonifica el sistema nervioso. Favorece el amor espiritual. Otorga paz y felicidad. Para conciliar el sueño. Protección. Purificación. Para tener claridad de ideas. Para tener claridad en las visualizaciones. Eleva el espíritu. Armoniza la energía espiritual y produce equilibrio.

Esencia de eucalipto

Usos mágicos. Protección. Purificación de ambientes donde ha habido discusiones y peleas físicas. Fomenta la salud. Acelera los procesos de curación. Para alcanzar el éxito y la prosperidad.

Esencia de incienso

Usos mágicos. Purificación. Protección. Limpia el ambiente de energías negativas. Promueve y acelera los estados de meditación. Nos conecta con las vibraciones altas. Otorga energía personal. Muy adecuado para rituales de adoración y evolución.

Esencia de jazmín

Usos mágicos. Afrodisíaco. Atrae la buena suerte en el amor. Atrae la abundancia. Alivia la depresión. Calma los nervios. Relaja el cuerpo. Elimina las preocupaciones respecto al futuro. Favorece la autoestima. Eleva el espíritu.

Esencia de jara

Usos mágicos. Evita la soledad. Muy beneficiosa para conseguir la integración en grupos sociales. Restablece la conexión entre el cuerpo y el alma, despertando el verdadero ser interior.

Esencia de lila

Usos mágicos. Aumenta el amor. Purifica personas y ambientes. Ayuda a ser más flexible con uno mismo y con los demás. Ayuda a que seamos más tolerantes.

Esencia de limón

Usos mágicos. Purificación. Alivia el estrés y calma los nervios. Atrae alegría. Estimulante general. Para conservar la salud. Favorece las energías positivas.

Esencia de mirra

Usos mágicos. Protección. Meditación. Limpieza de personas y lugares. Potencia los rituales. Contra el mal de ojo, los hechizos y la brujería. Aleja energías negativas y malos espíritus.

Esencia de menta

Usos mágicos. Limpieza ritual. Revitaliza el cuerpo y la mente. Contra el agotamiento. Acelera la curación del cuerpo. Reconforta cuando hemos perdido a un ser querido. Restituye la concentración y la memoria.

Esencia de melisa

Usos mágicos. Contra el insomnio. Contra el estrés. Devuelve el equilibrio emotivo.

Esencia de naranja

Usos mágicos. Purificación. Atrae el amor. Atrae la suerte. Atrae el dinero. Otorga energía física. Buena en adivinación.

Esencia de orégano

Usos mágicos. Aumenta la claridad del subconsciente. Ayuda a relajar tensiones e preocupaciones espirituales.

Esencia de pino

Realizar exorcismos. Potenciar negocios. Purifica personas y ambientes.

Esencia de romero

Usos mágicos. Protección. Limpieza de personas y casas. Para potenciar las propiedades mágicas. Afianza la seguridad en uno mismo. Contra el odio y el temor. Para conseguir una relación amorosa. Aclara la mente. Aumenta la memoria (excelente para exámenes y estudios).

Esencia de rosa

Usos mágicos. Afrodisíaca. Amor. Alivia los problemas sexuales de las mujeres. Resuelve los casos de impotencia psicológica de los hombres. Inspira sentimientos de paz y felicidad. Nos ayuda a sentirnos bien en nuestro cuerpo eliminando las dudas sobre nuestro aspecto y atractivo. Para calmar las disputas domésticas.

Esencia de ruda

Usos mágicos. Protección. Protección en los rituales mágicos. Absorbe las energías negativas. Rompe los hechizos. Para defenderse contra el mal de ojo, los hechizos y la magia negra. Aumenta el control mental.

Esencia de tomillo

Estimulante general. Da fuerza y valor. Para conservar la salud. Ayuda en la depresión. Induce sueños agradables. Evita pesadillas.

Esencia de vainilla

Usos mágicos. Afrodisíaco. Revitaliza el cuerpo. Activa los sentidos. Muy buena para los esfuerzos físicos y los rituales mágicos.

En la geografía española existen numerosos ejemplos de enterramientos de templarios cuyas tumbas canalizan el sentimiento mágico del pueblo. Bien se trate de caballeros venerados como santos, de otros respetados como sabios, o de algunos temidos como magos, esas tumbas se relacionan casi siempre con fantasmas que pueden ser invocados en días propicios, como la noche de San Juan o el día de Todos los Santos, para revelar valiosos secretos referidos a tesoros enterrados.

Muchos creen todavía en ellos y, en cada fecha señalada por la tradición, van a dichas tumbas para practicar rituales propiciatorios, cuyo origen se remonta en muchos casos a ciertos mitos de los tiempos paganos, buscando beneficiarse con los arcanos secretos de los malogrados caballeros del Temple.

Paradójicamente, lo importante no es si estos enterramientos pertenecen realmente a templarios, sino el hecho de que el pueblo haya utilizado al Temple como catalizador de sus anhelos trascendentes, mediante un símbolo iniciatico primordial, como es “la tumba”: puerta dimensional que permite el paso del mundo material a la esfera divina, donde se renace intelectualmente enriquecido y espiritualmente purificado.

Dicha “puerta” se abre por lo común en un solo sentido pero, según la creencia popular, los espíritus de ciertos difuntos pueden abrirla en ambas direcciones, por el poder que les otorga la santidad o la magia, para beneficio de aquellos vivos que los invocan. De entre los muchos misterios que guarda el afamado santuario jacobeo de la tumba de Jesé, edificado por los templarios en Villasirga (Palencia), hacia 1150-1200, destaca el referido a una tumba hoy olvidada pero antaño muy conocida por las gentes de la comarca. Hablamos del sarcófago medieval, de propietario desconocido, ubicado en la capilla de Santiago. Pretende la tradición popular que sea la tumba de frey Juan Pérez, primer comendador templario de Villasirga (hacia 1150) y Maestro Constructor que proyectó esta verdadera Catedral Templaria. Un edificio que responde al simbolismo ocultista de los Compañeros Constructores colocado al servicio del ritual iniciático templario, puesto que aquí eran recibidos como caballeros los aspirantes de gran parte del reino castellano.

La ciencia de los diablos

Se dice de frey Juan que, estando en trance de muerte, fue tentado en sueños por unos diablos, quienes le descubrieron ciertos secretos de arquitectura sagrada, para que les entregase su alma. Pero éste se encomendó a la Virgen de Villasirga, con la promesa de construirle una iglesia igual a la soñada si sanaba de su mal. La Virgen aceptó el trato, el templario se curó, retornó entre los suyos y levantó el magnifico templo hermético que hoy contemplamos.
Este método de adquirir conocimientos arquitectónicos, robando su ciencia a los diablos, oculta en realidad un proceso magico muy común entre los Constructores del medievo: el rito de la muerte iniciática, que supone el paso por otra dimensión psiquico-espiritual donde se tiene acceso a enseñanzas ocultas al común de los mortales. Sabiduría que, al regreso a la realidad cotidiana, ha de ponerse al servicio de los semejantes. En este caso levantando un edificio, según las reglas de la Arquitectura Sagrada, que ayude a peregrinos jacobeos y caballeros templarios a captar las energías telúricas para acceder más fácilmente a otros planos trascendentes.

Caballeros Templarios

Caballeros Templarios

Pero no es por sus cualidades constructoras que el vulgo recordaba al templario frey Juan, sino por su afición a la cetrería. En la tapa del sarcófago reposa el caballero con sus armas. Junto a su pierna derecha dormita un gran lebrel, mientras en su puño izquierdo descansa un ave rapaz. Al parecer, el caballero perdió en una cacería su mejor halcón. Para encontrarlo, ofreció como exvoto uno de oro a la Virgen de Villasirga. Al día siguiente, el pájaro volvió solo al puño de su dueño cuando paseaba a caballo. En memoria de esto, la estatua yacente de frey Juan tiene tal pájaro cetrero en su mano izquierda. Y, hasta no hace mucho tiempo, las madres de la comarca depositaban velas en la tumba del caballero con una curiosa invocación: que enviase su halcón al cielo, para pedir a la Virgen que sus hijos aprendiesen a andar y a hablar con rapidez Otras, traían huesecillos o plumas de halcón, que dejaban toda la noche sobre el sarcófago del templario, para luego colgarlos al cuello de sus hijos o coserlos en el gorro, como poderosos amuletos contra el mal de ojo. Contaban las comadres que la Virgen le había concedido esta gracia a los halcones como recompensa por haberle cazado pájaros para alimentar al Niño Dios durante la huida a Egipto. ¿Supersticiones populares? Es posible, pero también recuerdo de la antigua religión de los dioses olimpicos.
En la mitología griega, Hiérace, un rico agricultor que adoraba a Démeter, era recompensado por la diosa con la prosperidad de sus campos. Cuando la cólera de Poseidón provocó el hambre en Tróade, Hiérace salvó a los troyanos al socorrerlos con las reservas de sus graneros. Mas Poseidón, al verse burlado, lo convirtió en el pájaro que hoy conocemos por halcón.

Démeter no pudo deshacer el hechizo, pero le concedió la amistad de los humanos, al aconsejarle que los ayudase cazando aves para ellos. Apolo también lo tomó bajo su protección, pues lo transformó en mensajero entre el Olimpo y la Tierra. Por ello los griegos veneraban a Hiérace, le ofrecían exvotos en forma de halcón y llevaban al cuello huesecillos de esta ave para protegerse de los maleficios.
La relación entre el halcón del templario frey Juan y el mitológico Hiérace, parecerá mas clara si recordamos que la iglesia de Villasirga se erige sobre un templo romano dedicado a Ceres-Démeter, Madre Tierra Fecunda, protectora de Hiérace, cuyo culto fue sustituido aquí por el del mausoleo de Jesé, Virgen Madre, patrona de los halcones cetreros.

Pero no es sólo la mitología greco-romana la que pervive en las tradiciones populares sobre el Temple. También hay ejemplos de mitos hispánicos célticos reflejados en las leyendas de ciertas tumbas templarias. Es el caso de los gigantes “Gentiles”, que hallaron la imagen de la Mare de Déu dels Angels y levantaron su santuario en Horta de Sant Joan (Tarragona).

Cuando, en 1177, los templarios se instalaron en el Castell d’Horta y la zona estuvo libre de ataques musulmanes, lo primero que hicieron fue convertir el cercano “Puig del Gegant” en centro de devoción mariana. Sobre el antiguo lugar de culto, compuesto por cuevas y dólmenes, levantaron el santuario de los Angeles, que pronto fue famoso en todo el reino. En el atrio del templo gótico podemos ver hoy tres sarcófagos de piedra, decorados con inquietantes imágenes: cruces célticas, rosetas espanta-brujas, signos cabalísticos… Cuenta la leyenda que allí reposan los huesos del primer Comendador de Horta, frey Bertrán Aymerich, y de los gigantes Rotlá y Farragó. Hasta el siglo pasado, las madres de la región acudían a dejar una vela y pasar alguna prenda infantil por los sarcófagos, para pedir a la Virgen que sus hijos crecieran tan fuertes y sanos como los gigantes, mas con la sabiduría del Comendador. Otra tradición afirmaba que si en la noche de San Juan alguien de corazón puro cogía rayaduras de piedra de aquellas tumbas y las tomaba disueltas en agua, antes de dormirse, durante el sueño se le aparecería el fantasma de frey Bertrán para ayudarle a descifrar las figuras de los sarcófagos.

Estas indicarían la forma de entrar a cierta cripta, secreta, donde los templarios habían ocultado sus libros sobre el arte de construir, aprendido de los gigantes. Pero ¿quiénes son estos míticos personajes? Según el mito, Rotlá y Farrago habitaban en este lugar desde la más remota antiguedad. Eran laboriosos artesanos, que dominaban el arte de la construcción y organizaban desafíos de fuerza para divertirse. Cierto día que estaban arrancando peñascos para ver quien los arrojaba más lejos, encontraron enterrada una imagen de la Virgen y disputaron por su propiedad. Pasaba por allí el templario frey Bertrán quien, inspirado por Nuestra Señora, les propuso lanzar una peña y el que llegase más lejos sería dueño de la escultura. Ganó Rotlá y la Virgen les habló diciendo: “Esta piedra será llamada Puig del Gegant, aquí me construiréis casa y viviréis”~ Así lo hicieron durante siete años, hasta que vinieron más templarios para formar comunidad, y los gigantes se retiraron a lo alto del Puig.

Genios paganos

Lo que aquí subyace es el viejo mito de la Edad de Oro, donde se entremezclan el recuerdo de unos genios paganos de la naturaleza y un pueblo de artesanos de la piedra que convivió con los primeros cristianos, sin convertirse a la naciente fe hasta ser absorbidos por la nueva sociedad. Se trata de los “gentiles”, “jentillak” o “jakinak”, cuyo espíritu sobrevivirá en los ermitaños constructores, primero, y en los gremios de Compañeros Constructores, después. Ambos son herederos de unos secretos de oficio, que expresarán mediante el esoterismo plasmado en los símbolos de sus construcciones.
A través de estos grupos y del Camino de Santiago, el mito de los gigantes gentiles, los desplazadores de montes, constructores de megalitos y luego de iglesias, símbolo de pervivencia de la vieja religión dentro de la nueva, se expandió a lo largo de los siglos para acabar siendo asumido por el sincretismo templario, cuando su esencia se estaba diluyendo irremediablemente. Unos “jakinak” cuyo patrón, san Jacques o Santiago, dominaba de tal modo el arte de la piedra la cual derritió con su cuerpo para enterrarse en ella-, que no sabemos si considerarlo como el “primer Maestro Constructor” o el “último Jentillak”.
Fiel a este patrón, en Malamoneda (Toledo) existe la tradición de un ritual referido a los Compañeros Constructores mezclado con los restos de un culto pagano a los difuntos. Habla la leyenda de un caballero traidor quien a cambio de dinero abrió las puertas del castillo a los musulmanes. Toda la guarnición templaria murió y sus cadáveres fueron arrojados a los roquedales para ser devorados por las alimañas. Pero cuando los cristianos reconquistaron el lugar, comprobaron que los cuerpos de los caballeros habían derretido la piedra, hundiéndose en ella hasta que tomó forma de sepultura y preservó sus cadáveres de las fieras. Todos menos uno, el del traidor, del que los grajos sólo dejaron el esqueleto, que en la mano apretaba todavía una moneda como señal del pago por su traición. Los enterramientos se taparon con losas y en el roquedal se grabó una inscripción, relatando el milagroso suceso.
Estos sepulcros existen todavía y, hasta no hace mucho, allí acudían el día de Todos los Santos los vecinos de Hontanar que tenían algún familiar gravemente enfermo, para pedir a la Virgen una muerte dulce si no era posible su curación. A cambio, dejaban velas sobre la roca y pasaban por ella una moneda, que llevaban al enfermo. Si éste sanaba la guardaba como amuleto toda su vida y si fallecía lo enterraban con ella en la mano. Costumbre pagana muy apropiada al lugar, ya que antes de ser visigodo había sido centro de culto céltico-romano dedicado a los dioses del mundo de los muertos: Proserpina y Hades.
Más sorprendente es el caso de cierta tumba anónima existente en la ruinosa ermita de la Virgen, junto al despoblado templario de Echano (Navarra). Cuentan los ancianos que allí estaba enterrada una monja templaria con fama de santa, la cual se había retirado para hacer vida de ermitaña al cuidado de una imagen de Nuestra Señora del Temple. El pueblo la veneró por su bondad y su prestigio de sanadora, nombrándola como “Arpeko saindua”: la santa de la
cueva, o “Lazeko andrea”, la señora de la caverna. Los mismos apelativos que dedicaban al antiguo genio femenino vasco de la naturaleza: Mario Maya, con quien fue asimilada esta dama templaria.
Cuando murió, las gentes continuaron visitando su tumba, a la que traían ofrendas de cera y exvotos, para solicitar ayuda en la cura de ciertos males. Las mujeres que deseaban quedarse embarazadas, debían dormir una noche sobre aquella lápida: tal como hacían las esposas paganas en las losas de los dólmenes. Y, pese a que tras la destrucción de la Orden su nombre fue borrado de los santorales oficiales, el pueblo llano siguió venerándola como intercesora prodigiosa. Es más, paganizaron también la ermita al rebautizaría como “Marijen kobia”: la cueva de Man.
Aunque, quizá, el mejor ejemplo de apropiación templaria de un mito pagano esté en Tomar (Portugal). Relatan allí que Gualdim Pais, Gran Maestre del Temple portugués entre 1159 y 1195, deseoso de ser inmortal, quiso seguirlos consejos de un nigromante. Este le dijo que, si nada más morir, su cadáver era troceado, introducido en una redoma con agua mágica y cocido a fuego lento mientras se leían ciertas fórmulas, al tercer día renacería de allí rejuvenecido. Cuando murió Gualdim, los criados fueron a cumplir las instrucciones de su amo. Sin embargo, el nuevo Gran Maestre lo impidió, mandando enterrar la redoma junto con el cadáver.
Por sorprendente que parezca, estamos ante una version templaria del mito clásico de Medea Queriendo vengarse Jasón del rey Pelias, quien asesinó a sus progenitores, el héroe pidió ayuda a la hechicera Medea. Ésta engañó a las hijas del rey, hasta convencerlas de que podía rejuvenecer a su achacoso padre. Para ello mató un carnero viejo, lo troceó dentro de un caldero, mientras las jóvenes recitaban las fórmulas mágicas que ella les decía, y al poco salió saltando de allí un corderillo. Las muchachas mataron a Pellas, lo trocearon, arrojaron al caldero y recitaron las fórmulas presuntamente mágicas, pero el rey quedó muerto y Jasón finalmente vengado.
Muchas otras tumbas se nos quedan en el tintero, como la del Castelo da Lua en Rianxo A Coruña. Era del Cabaleiro da Lua, un templario muerto por facilitar la fuga de dos amantes presos en la fortaleza. Cada noche de San Juan, los enamorados del lugar iban a ofrecerle flores y pedir su intercesión para tener amores con final feliz. Si un rayo de luna iluminaba las ofrendas, se creía que era el brazo fantasmal del buen templario dándoles su bendición.
O aquella del caballero que al enviudar se hizo templario, cuya lápida, en la iglesia de Villerías (Palencia), sirve de escalón a su entrada y los novios saltaban a pies juntillas al salir del templo, una vez celebrada la boda, para entrar en la vida de casados con buenos pasos.
Creer que a las gentes de la Edad Media no les gustaba referirse a su pasado céltico o greco-romano demuestra estar atenazado por prejuicios históricos. Es evidente que el cristianismo y luego la caballería medieval enriquecieron el bagaje cultural de Occidente. Mas tal enriquecimiento no significaba hacer tabla rasa de una herencia que no sólo no se olvidó, sino que se cultivó con reverencia. Determinados ciclos míticos de la Antiguedad seguían vivos, tanto en el centro de las preocupaciones intelectuales como en las tradiciones populares, e inspiraron numerosos escritos, reflexiones morales, actitudes eruditas y fidelidades espontáneas, además de multitud de rituales y costumbres cotidianas entre las gentes sencillas. Las obras medievales inspiradas en la Antiguedad, dedicadas a ser leídas o, mejor, contadas ante un cierto público reunido, por la forma en que eran presentadas atestiguan el deseo de difundir mitos y leyendas célticas y greco-romanas en los diferentes medios culturales y sociales. No estaban en absoluto reservadas a círculos reducidos.

Prueba de ello es el uso frecuente de dialectos provinciales o lenguas vernáculas. Además, las alegorías representadas en muchos lugares, las historias interpretadas bajo la forma de juegos de personajes en los festejos callejeros, muestran que esas leyendas antiguas se ofrecían corrientemente a las masas. Y eso porque las gentes gustaban de ellas, no como una reliquia histórica, sino como algo todavía vivo que estaba presente en su devenir cotidiano. A las tradiciones mitológicas clásicas occidentales, difundidas por juglares y trovadores, los caballeros templarios aportaron las recogidas en Oriente durante su estancia en Tierra Santa. De modo que sus poetas enriquecieron el acervo cultural europeo con nuevos ciclos clásicos, que aquí se habían olvidado, mientras el vulgo los empleaba para mitificar la imagen de la Orden del Temple.

Etimológicamente, el término “profeta” alude al que «habla en nombre de» otro; es decir, la persona que anuncia un mensaje recibido por medios sobrenaturales. El profetismo ha existido en religiones no bíblicas, pero los profetas bíblicos superan a los restantes. Muchos de ellos consignaron sus mensajes por escrito, como los llamados profetas mayores: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel; y los profetas menores: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Miqueas, Jonás, Nahúm, Habacuc, Sofonías, Ageo, Zacarías y Malaquías.

Profetas bíblicos

Profetas bíblicos

Profetas mayores

ISAÍAS
Profeta hebreo del s. VIII a.C. Ejerció su ministerio en los reinados de Ajaz y Ezequías. Sus discursos y profecías se contienen en el libro de su nombre. Es el más genial de los escritores bíblicos y el mayor profeta mesiánico.
JEREMÍAS (c. 650-c. 585 a.C.)
Profeta hebreo, uno de los grandes líricos de la literatura universal, hijo del sacerdote Helcías. Anunció y lloró después en términos patéticos la ruina de Jerusalén. Murió en Egipto, adonde bajó con los últimos restos de su pueblo.
EZEQUIEL
Profeta hebreo que, tras la destrucción de Jerusalén (589 a.C.), ejerció su ministerio profético durante 22 años, con visiones apocalípticas como las de su libro, entre los cautivos de Babilonia y acaso en Palestina.
DANIEL
Figura central del libro homónimo del Antiguo Testamento. En él se narran algunos episodios –el del foso de los leones, el de la casta Susana, etc.– de este profeta hebreo, llevado a Babilonia después de la destrucción de Jerusalén (s. VI a.C.).

Profetas menores

OSEAS (fl. s. VIII a.C.)
El primero de los doce Profetas Menores, autor del libro de la Biblia que lleva su nombre, que predicó contra las apostasías de Israel.
JOEL
Profeta hebreo, autor del libro escatológico de su nombre, que históricamente se sitúa tras el cautiverio de Babilonia. Anunció el «Día de Yahvé» y la efusión del Espíritu sobre toda carne en los días mesiánicos.
AMÓS (fl. c. 790-760 a.C.)
Tercero de los profetas menores. v. LIBRO DE AMÓS
ABDÍAS
El cuarto de los doce profetas menores de Israel, que vivió hacia el s. V a.C.
MIQUEAS (fl. s. VIII a.C.)
Profeta del Antiguo Testamento que predijo la ruina de Jerusalén y el nacimiento de Cristo en Belén.
JONÁS (fl. s. VIII a.C.)
Uno de los profetas menores de Israel, n. cerca de Nazaret. Predicó y convirtió a los ninivitas, según la Biblia por orden divina. La historia de su adolescencia primera, que le acarreó ser tragado por un pez, no pasa de ser una ficción didáctica.
NAHUM (fl. 606 a.C.)
El séptimo de los doce profetas menores de Israel, que predijo la destrucción de Nínive.
AGEO
(fl. s. VI a.C.)
Décimo profeta menor de Israel que en el año 520 urgió a Zorobabel a reedificar el Templo. Un libro de la Biblia lleva su nombre.
ZACARÍAS, San (fl. s. VI a.C.)
Penúltimo de los doce profetas menores de Israel. Sus profecías se relacionan con la terminación del Templo y con la venida del Mesías.
MALAQUÍAS
Profeta bíblico, último de los menores. En su libro, escrito después de la reconstrucción del Templo en 516, profetiza al enviado que preparará los caminos del Señor: Juan el Precursor, según los sinópticos.