No se puede hablar de los chakras sin aludir a los nadis o conductos por los que circula la energía pránica, y a Kundalini, la misteriosa fuerza que está en el centro de toda la teoría y práctica tántricas.
El cuerpo sutil está formado, además de por los chakras, por una infinidad de conductos sutiles que, a semejanza de lo que ocurre con el sistema sanguíneo y nervioso del cuerpo físico, recorren la totalidad del ser humano y sirven para trasmitir las corrientes de energía psíquica: son los nadis, “tubos de la fuerza sutil” entrelazados como los hilos de una compleja red. Un antiguo texto tántrico nos dice que los nadis son tan finos y numerosos como los hilos de una tela de araña”. Los nadis van a parar a centros de energía que actúan como reguladores, condensadores y transformadores del prana o energía vital.

Nadis, conductos sutiles
Hay miles de nadis -350.OOO según el Shiva Samhi, pero de entre todos ellos destacan tres: el más importante es el nadi Sushumna, que, situado en el centro, asciende en línea recta, corriendo paralelo al eje cerebroespinal y atraviesa todos los chakras como el hilo que inserta las cuentas de un collar. El esta está formado a su vez por tres nadis: uno de naturaleza tamásica, otro de naturaleza rajásica y otro, eje central, cuyo nombre es chitrini, de naturaleza sátvica. Es por el centro de este último por donde sube kundalini una vez que se pone en movimiento. Y entonces, según leemos en un texto tántrico, Sushumna “centellea como una sarta de joyas”.
A uno y otro lado del Sushumna se encuentran los nadis Ida y Pingalá, situados respectivamente a izquierda y derecha: el primero es blanquecino, lunar y femenino; el seoundo, de intenso color rojo, solar y masculino. Mientras sube recto desde el coxis y los órganos genitales hasta la cima del cráneo, los nadis Ida y Pingalá van serpenteando en torno al Sushumna, pasando de derecha a izquierda y viceversa, describiendo un movimiento curvo que los lleva a rodear cada chakra sin pasar por él.
Por lo que se refiere a Kundalini, ya hemos visto que es la fuerza que yace oculta en el centro pránico inferior, el chakra Muladhara. La Kundalini suele ser representada como una serpiente dormida y enroscada. Se trata de un reflejo de la Shakti o potencia divina que está latente dentro del ser humano, esperando a que, por medio de la adecuada disciplina espiritual, se la despierte para desplegar toda su potencia liberadora. Kundalini se convierte entonces en una “serpiente de fuego” que asciende irresistiblemente encendiendo la cadena de los chakras. A veces se le llama “la reina dormida”, lo que recuerda a la figura de la doncella de estirpe real dormida por obra de un encantamiento la cual, guardada generalmente por un dragón o gigantesca serpiente, espera la llegada del príncipe azul que la ha de despertar de nuevo a la vida, en los cuentos y leyendas occidentales.
La técnica del Yoga tántrico consiste en purificar los nadis por medio de la operación que recibe el nombre de Shodana. Gracias a esta purficación, se consigue que el prana o energía vital, que normalmente discurre por los nadis laterales, se canalice por el nadi central. Una vez hecho esto, hay que despertar la Kundalini para que ascienda derecha y sin obstáculos por el centro de la arteria axial, es decir, del nadi Sushumna, hasta llegar al chakra superior, Sahasrara, después de haber atravesado y revitalizado los seis chakras restantes.
El camino que recorre la Kundalini al ponerse en movimiento recibe el nombre de Brahama-nadi, “camino regio” o conducto real”; camino que discurre por el centro del centro de Sushumna, por el medio del Nadi Chitrini. A traves de dicho “camino regio”, kundalini -nos dice el gran sabio hindú Sankaracharya- sube como una amante novia para unirse al novio supremo que es Shiva, Señor de la Liberación y Maestro del Yoga.
De entre las incontables actividades desempeñadas por el Hombre, una de las más antiguas es a buen seguro la criptografía. Tal vez no sea la más primitiva, desde luego, pero sí es cierto que su origen se pierde en el tiempo. Nació el mismo día en que un homínido cogió un tizón y pintó un símbolo en una pared, o en la corteza de un árbol, o la grabó en una piedra para que en los siglos venideros se rompieran la cabeza buscando su significado.

Criptex de Leonardo DaVinci
La palabra criptografía, etimológicamente, se forma mediante la unión de los términos griegos krypto (escondido, oculto) y graphé (escritura). Por lo tanto, con esta palabra, nos estamos refiriendo a toda escritura manipulada para ocultar un mensaje secreto, instrumentado a través de una clave. Es disimular en una información otra que sólo puede ser comprendida por una persona o grupo que posee la llave para su interpretación. Hay que distinguirla de otras dos disciplinas muy cercanas y complementadas, la Semiología, materia encargada de estudiar los signos que vertebran la comunicación en la vida social, y la Hermenéutica (de Hermes Trimegisto, el dios egipcio Tot transmisor de las ciencias ocultas), arte de interpretar los textos, sobre todo los sagrados, para fijar su verdadero sentido.
Los antiguos encriptadores
Términos como información e informática han sido acuñados hoy, pero el concepto que representan es muy antiguo; tanto, que nada más nacer el pensamiento abstracto, los conocimientos se plasmaron en signos y símbolos que pudieran ser transmitidos y perpetuados. Éstos contenían información que podía presentarse de muchas formas. Inmediatamente surge la necesidad de restringir los significados a sólo unos destinatarios seleccionados, para que su conocimiento no constituyese un arma de poder en manos de enemigos.
Esto lo suponemos por la propia dinámica de la vida humana, pero en realidad, los primeros indicios del uso de este tipo de manipulaciones se detectan en Mesopotamia y Caldea, y posteriormente en Egipto, India y China. El conocido I Ching, compilado por el hijo de Wang Wen, fundador de la dinastía Chou (1122 a. de C.), es un código de interpretación de las mutaciones naturales mediante un sistema cifrado hexadecimal que sólo podían interpretar los iniciados mediante complicadas tablas oraculares. En el año 400 a. de C., en Esparta se escribían los mensajes en un papiro espiral. La escritura se efectuaba en sus vueltas y de arriba abajo. Una vez desplegado, se veía una serie de letras inconexas. Sólo podía ser leído si se doblaba en la misma posición que había sido escrito. En la práctica cabalística que se empleó en los textos hebraicos y, por tanto, la Biblia, se sustituían unas letras por otras. Por ejemplo, Babilonia, en Jeremías 25:26, aparece como Sheshech.
Julio César es el autor del primer método documentado de encriptación basado en la permutación serial. Era tan ingenuo y simple como sustituir cada letra por la tercera siguiente en el alfabeto (CAESAR – FDHVDU). Algunos manuscritos medievales son un prodigio en cuanto a la dificultad para interpretarlos correctamente, puesto que no se han conservado indicios de los métodos con los que se cifraron. Uno especialmente complicado es el conocido como ?Laberinto del Rey Silo?, situado en la iglesia de Santianes de Pravia. Geoffrey Chaucer, en un libro de Astronomía escrito en 1390, incorpora textos codificados. León Battista Alberti publica en 1470 su Tratado dé cifras, un avance de los actuales algoritmos de encriptación de textos mediante un código automático.
Sabemos que Leonardo da Vinci incluyó una clave en sus descubrimientos para hacerlos de difícil comprensión para los no iniciados. El método empleado era escribirlos de derecha a izquierda. Se haría necesario utilizar un espejo para comprenderlos.
Galileo se sirvió de un truco criptográfico para ocultar su descubrimiento en el siguiente texto:
?SMAISMRMILMEPOETALEUMIBUNENUGTTAURIAS?
Nadie podría decir que afirmaba algo en concreto; sin embargo, se reservaba la autoría de la frase aportando el código capaz de descifrarla posteriormente que, además, murió con él. Keppler, lo traducida así. Salve umbistineum geminatum Martia proles -Salud, ignotos hermanos, prole marciana-. Parece ser que esta interpretación no era la más certera. Otros apuntan la siguiente traducción: Altisimum planetam tergeminum observavi -He observado que el planeta más alto (Saturno) es triple-.
La criptografía se convierte en un arte
El más significado de todos los criptografistas del Renacimiento es Loannes Trithemio, abad de Sponheim, nacido en 1462 y muerto en 1516. Fue maestro de Paracelso, a quien introdujo en la astrología y la magia. Escribió algún tratado contra las brujas, pero a él se le tenía por tal. Es el primer criptografista moderno. Su obra Steganographia (1500), publicada por Joseph Peterson en 1998, parece un tratado sobre una sistemática angélica, pero, en realidad, se trata de un sofisticado método de criptografía. Parte de la ciencia del conocimiento incorpora un método de aprendizaje acelerado y de búsqueda de mensajes ocultos en los textos sagrados. El original fue parcialmente destruido, sobre todo en sus partes dedicadas a las artes predictorias y adivinatorias, pero se ha reconstruido con copias en latín, cuya publicación está fechada en 1606. Con él la criptografía se convierte en arte y tecnología. Su aportación más original es la creación de la ?tabla ajustada?, que permite la sustitución de signos gráficos. Otra importante obra de este autores El arte de dibujar espíritus en cristales.
También podemos incluir los trabajos de Giordano Bruno, nacido en 1548 y muerto injustamente en la hoguera de la Inquisición en 1600. En su libro Magia Mathematica, escrito en latín, relata una serie de operaciones mágicas con caracteres, sellos y figuras empleados en la confección de textos cifrados.
Pero el más importante criptografista de esta época, por su vasta y enigmática obra, es John Dee, que vive entre los años 1527 y 1608. Este hombre, que trabajaba para los servicios de inteligencia de la reina Isabel, consultor científico y descifrador de códigos, tenía curiosamente el nombre en clave de 007. Es discípulo de Roger Bacon, que le transmitirá sus métodos de trabajo. Más que un místico más o menos folclórico o un excéntrico que gustaba de vestirse como un mago, era un hombre dedicado a trabajar en sistemas alfanuméricos de cifrado. Los conocidos como Tablas de Etiros o torres místicas de vigía son grupos de sustitución muy complejos, nominados con tres letras, y su comprensión, incluso hoy día está lejos de ser óptima, tal y como nos cuenta Richard Deacon en John Dee, Londres, 1968. La originalidad de su método consiste en una antelación del sistema binario, es decir, la representación de mensajes discretos con tan solo dos letras ?a? y ?b?. La A, por ejemplo sería ?aaaaa?, y la Z, ?babbb?. Si reemplazamos las dos letras por 0 y 1 tendremos el moderno código máquina, base de los ordenadores actuales (habría que reflexionar aquí para retomar desde una perspectiva actual la vieja discusión sobre si estos ?magos? eran simplemente unos charlatanes supersticiosos e irracionales o tenían acceso a conocimientos secretos, pero universales, que hoy día usan los ?científicos? serios sin pudor para desarrollar las nuevas tecnologías).
Su obra más importante son cinco libros de ejercicios místicos, El libro sexto y santo de los misterios -Liber loagaeth-, supuestamente revelado por los ángeles y conocido mundialmente como El Libro de Enoc, que en su título descriptivo se presenta como El libro de los secretos y la llave de este mundo. También escribió un índice de los términos del mismo y un grimorio denominado De Heptarchia Mystíca.
El Libro de Enoc fue escrito a mano por Edward Kelly, el principal colaborador de Dee en 1583, y está formado por 101 tablillas de signos distribuidos aparentemente de forma aleatoria en unas cuadrículas (en general de 49 x 49, aunque hay algunas de 36 x 72). En él habría ocultado el significado de sus textos a casi todo el mundo hasta llegar a nuestros días. Es lo que se conoce como lenguaje enoquiano.
Pero alguien debió de acceder a sus secretos, porque hoy en día conocemos una extraordinaria historia sobre esta obra, que tiene todos los matices novelescos que queramos ponerle. David Lang-Ford, informático, en un difícil trabajo desempeñado durante muchos meses, asumió la tarea de encontrar su cifrado secreto, que resultó ser de tipo binario. Su trabajo Desciframiento del manuscrito de John Dee fue publicado en España por la mítica y desaparecida revista Mundo Desconocido, dirigida por Andreas Faber Kaiser, en su monográfico número 2 -abril de 1981-. Una vez encontrada la clave, los textos se correspondían, tanto en las historias como en los personajes, con la mitología fantástica que había divulgado en su obra el novelista Howard Phiilips Lovecraft. Eran los del diabólico y prohibido Necronomicón, escrito, según él, por el árabe loco Abdul Alhazred. Parece ser que el visionado novelista que odiaba el mar habría pertenecido o contactado con algún grupo o sociedad que habría perpetuado la traducción y el mensaje del Libro de Enoc. Un misterio que nos ha legado el tiempo y aún dará mucho trabajo a los exegetas, tanto de Lovecraft, como de Dee.
El desarrollo de una técnica
Entre estos hombres y nosotros han transcurrido cuatro siglos aproximadamente. Como podrá pensarse de forma razonable, la criptografía ha tenido desde entonces y hasta ahora un desarrollo cotidiano. Por ejemplo sectas, conspiradores, militares, sociedades secretas de todo tipo han elaborado sus textos encriptados con el fin de transmitir mensajes e informaciones incomprensibles para los demás. Desde formas tan sencillas como escribir las palabras del revés, trasladar la primera letra al final de las palabras, crear textos acrósticos, o sea, aquellos en que las palabras o letras primeras, centrales o finales forman una frase, jeroglíficos que remedan aquellos que decoran las paredes de los templos egipcios (hoy sabemos que no eran ideogramas, sino letras). Casi todo el mundo, siendo niño o mayor, ha jugado incluyendo una sílaba fija entre todas las de una palabra. Podríamos citar muchísimos métodos de encriptar, incluso ejemplos en los que se ha utilizado la prensa escrita para dar una señal al inicio de una batalla o conspiración.
Sin embargo, para hablar en términos de misterio e intriga más cercanos, tenemos que ir a 1917, fecha en la que se considera que nace la moderna criptografía militar. En este año, el servicio de Inteligencia Naval del Reino Unido hizo llegar hasta EEUU un mensaje interceptado del embajador alemán en México a su gobierno. En él se le autorizaba a negociar un acuerdo para que los aztecas les favorecieran en la I Guerra Mundial. Se les compensaría con Nuevo México, Arizona y Texas. Este texto, conocido como ?Telegrama Zimmermann?, lleva a los americanos a unirse al bando aliado contra Alemania. Esto ocasiona- ría la creación de cuerpos especializados que, por ejemplo, rompieron los códigos de la máquina alemana Enigma, en la 11 Guerra Mundial, así como los mensajes japoneses. Se puede añadir que se recodificó incluso el código morse para hacer- lo incomprensible al enemigo y que invariablemente era ‘destripado” en poco tiempo.
Es en 1926 cuando G. S. Vernam, ingeniero de la Ametican Telephone and Telegraph Company, publica un método muy parecido al que ya hemos citado de Julio César, pero que se sirve de la numeración binada. Nace de la creación de algoritmos capaces de manipular los escritos. Poco a poco van ganando en complejidad, sobre todo porque en la década de los 60, entran en el juego los ordenadores como herramienta fundamental. Es el nacimiento de una ciencia, vieja y nueva a la vez: la Criptología.
Los Ángeles que pertenecen a las comandancias de Arcángeles, son poseedores a la vez de grandes ejércitos que hacen su labor en cuarta, tercera y aún en segunda dimensión y su misión es cuidar a los seres humanos de los ejércitos de seres de bajeza. También es su misión, fortalecer a los seres terrenales que han sido conducidos a bajezas y dar cuidado y protección a los seres de enajenar.

Ángeles y arcángeles
A estos ejércitos pertenecen los Querubines y Serafines. Los Querubines son soldados obreros y los Serafines son soldados capitanes mientras que los Ángeles son soldados generales y los Arcángeles son Ministros del gran Padre. Ellos son los encargados de llevar a cabo las órdenes del Padre pero igualmente cuentan con autonomía y propiedad para ejecutar sus misiones. Ellos son los conservadores del orden en todo el sistema.
Estos son los 25 Arcángeles:
El arcángel GABRIEL
Es llamado la fortaleza, el anunciador, el portador de la Trompeta del Inicio de los temporales y del fin de ellos. Prepara, anuncia y guía a los seres de sacrificio que se adentran a un mundo para liberarlo de grandes fuerzas negativas, que son causadas por seres de allí, en el manejo del poder. En la Tierra dirige la vida de los mares, la habilidad el cuerpo humano y las lágrimas en las mujeres. Es el grande entre los grandes.
El arcángel MIGUEL
Es el portador de la espada de la Justicia, el gran defensor de los mundos y espacios ante los demonios. Cuando seas atacado por seres satánicos, entra en oraciones y pídele a través de ellos, las ayudas de defensa ante ellos, que sus ejércitos de Ángeles darán batallas ante ellos, para que te dejen en gran paz.
El arcángel RAFAEL
Es el gran anciano de la salud. Posee en sus ejércitos la gran misión de transformar los átomos en salud para todo aquel ser que lo desee. Peticiona muy especialmente a este ser cuando seas de enfermedades. Es de grandes beneficios para todos los seres que laboran en medicina, hospitales y otros.
El arcángel URIEL
Es el gran sabio manejador de los fuegos celestiales y terrenales. Desvía centellas del mal, aleja cuerpos celestiales en raudes de choque, pero igual los da del atraer a muchos de desquicies. Alimenta el fuego de tu corazón, tu sangre y tu mente para que seas de un gran estado de salud y no decaigas ante tu vivir y seas de grandes trabajos humanos. Posee las llaves de 7 Templos y una de ellas es la del Templo de cada uno de los seres humanos. Lo llamarás cuando necesites amainar fuegos tormentosos terrenales.
El arcángel SAMUEL
Es el portador del proteger del ser humano ante las eventualidades de accidentes, tremores y tormentas de aire y aguas. Cuando observes estos elementos en desorden, ve en oración y llama a este gran ser de ancianidad Arcángel, que él acudirá a ti con sus ejércitos y te dará de todo proteger.
Cuando pasees y viajes por aire o por agua, pídele igual, que él no dejará que sucedan choques, hundimientos o caídas aéreas. Es un gran ser.
El arcángel ANAEL
Es el gran genio del amor y el arte. Si eres de falta de amores interiores, llámalo que él dará un proceso en ti, para que crezcas en ello. Si eres de arte has igual, pues él, es el padre del arte en los mundos pléyades.
El arcángel SAMAEL
El arcángel MANUEL
El arcángel EMANUEL
Son sumos sacerdotes, manejadores de altas magias hacia los seres terrenales. Son los sabios de lo invisible. Llámalos ante el peligro, para que los peligros sean invisibles hacia ti. También los llamarás para que no seas visto por los seres del ajenar, del herir y del morir.
El arcángel JOEL
Es el gran anciano de la bondad, la paciencia y la generosidad. Se le llama para que se calmen los tiranos, guerreros, arrogantes y avaros. Si eres uno de ellos, llámalo para que su fortaleza habite en ti.
El arcángel RIOBIEL
El arcángel RUBIEL
Son los grandes protectores de los Templos Divinos que existen en la tierra. Su ancianidad en la jerarquía de Arcángeles, los han hecho poseedores de la Ley de la Purificación. Sus ejércitos dan guardia a todo Templo y alejan y aún, dan muerte a seres demoníacos que traten de entrar a ellos.
El arcángel JUVEL
Es el gran sabio protector de niños y seres de infancias para que no decaigan en su salud, en su estudiar y en sus paseares. Se manifiesta de vez en cuando ante ellos y aún se hace algunas veces visible ante estos seres de infancia.
El arcángel ZACARIEL
Posee la vara del poder de las economías de los hombres. Es preciso llamarlo cuando vayas a colocar una empresa o almacén que desde sus estados estará atento y dará sus ayudas para que las empresas que se inician, comiencen en luz, o si no, te diga que allí tú no debes estar.
El arcángel ABDIEL
Con ZACARIEL maneja las energías astrales que circundan la tierra. Se le llama para los salires en astral y paseares al Sistema solar, los mundos Sirios y los sitios Pléyades. Son llevadores a seres de astral a sitios donde habitan los príncipes de las sabidurías cósmicas y a los palacios donde habitan los genios estelares. Con estos grandes seres de Arcángel tú podrás ver el gran anillo de la estrella de Alción y aún podrás entrar al centro de ésta y a cualquier estrella de luz de amor y vida. Se llama a este gran ser para los buenos negocios.
El arcángel OXIFIEL
Es el gran Señor de la Luz. Se le llama a través del orar cuando seas de injusticias y reclamos. Es el gran defensor de los hombres que son embestidos por la mala fe de otros.
El arcángel JEHUDIEL
Es el batallador ante las colectividades y gran amante de los seres de individualidad que adquieren esa fortaleza. Inyecta su sabiduría solo a esos seres. En tu proceso de individualización, hazle tus peticiones, que desde su estado, te empujará para que seas como una gran muralla y de todo control.
El arcángel ESRIEL
Es el poseedor de la gran juventud, es regenerador de mundos, cortezas y seres. Lo llamarás cuando veas a seres de vejez prontos a morir que no han despertado o concluido su misión. Es de grandes fortalezas en el gran Sistema Sirio o Pléyade.
El arcángel PIEL
Es poseedor de la Ley de la Virtud. Llámalo en tu oración para que diluya en ti, todos tus defectos y haga crecer tus virtudes; pero esto, solo lo harás si eres de ideales amorosos en ti. Transmite una gran armonía a todo ser que lo pide.
El arcángel SAACTIEL
Es el portador de la Gran Fortaleza de la Oración. Si deseas comunicarte con el Gran Padre y desde allí con el Gran Sabio del Universo, llámalo, que acudirán a ti y te colocarán en una oración que te llevará a un pequeño sopor y éxtasis que te aislará de tu entorno y con ello podrás comunicarte en todo recogimiento; es el gran enlace.
El arcángel LARUEL
Es el portador de la Misericordia, protector de los seres de ancianidad, mendigos y viudos. Gran unidor de seres de soledad para hacer felicidad.
El arcángel BARAGUEL
Es el gran anciano portador de la Gran Bendición de Dios del Universo dada por el Padre. Llámalo desde tu cotidianidad para que te brinde de la fuerza de la Bendición Universal a tu cuerpo, tu mente y tu espíritu. Así tu interior se transformará lentamente en un gran Templar.
El arcángel LEADH
Es la Gran Potencia Celestial. Desde los alrededores Sirios, cuida las altas energías Pléyades, para que los cuerpos estelares y planetarios no decaigan ni se precipiten unos contra otros. Es el Gran Mensajero del Padre Celestial en las leyes de la gravedad de todo cuerpo de Pléyades. Es de alta importancia en las etapas de antesala para llegar al gran planeta Hercóbulos y con ello del gran desequilibrar del eje del planeta Tierra. Es gran ayudador del equilibrio de la tierra, el mar, los aires y el fuego de la Tierra.
El arcángel ESEL
Es el gran Arcángel Custodio y protector de los seres de infancias, ancianidad, rebaños y agricultores.
El arcángel NOEL
Es el Gran Protector de la Balanza que equilibra a los seres de demencias, mudez, cegueras y sorderas de los mundos Pléyades. Es el Gran Aliviador y Curador de esos seres, pero en las leyes de sus Karmas. Para llamarlo, deberás escoger una habitación y colorearla de rosado en su totalidad. Allí entrarán sus ejércitos y avasallarán a los seres entes que poseen a ese ser. Lo aliviará y ayudará a moldear su karma y con ello a un despertar de su conciencia que lo llevará a recuperarse.

Reina de Espadas
La Reina de Espadas en el tarot representa a una mujer decidida que ha erigido una barrera entre su persona y los demás. Esta mujer es muy difícil de abordar, se mantiene firmemente en su lugar. Esta carta nos recuerda que las cosas hermosas a veces tienen cuernos. ¡Cuidado!
En algunas versiones antiguas del Tarot se decía que esta carta mostraba a una mujer divorciada. Dado que el mundo ha cambiado, también lo ha hecho el Tarot que lo refleja. Esta carta puede representar a la mujer que sabe lo que quiere y no duda en luchar por ello.
Los Arcanos Menores muestran 56 situaciones cotidianas diferentes. Entre estos arcanos están las 16 cartas de la corte, que describen tipos de personalidad o «arquetipos»: diferentes clases de personas e influencias que forman parte de nuestra vida. El palo de Espadas, en el Tarot, encarna el elemento Aire. Simboliza los estados de la mente y estados de conflicto. En la baraja francesa se representa con el palo de Pie.
Significado de la Reina de Espadas
La intrigante. Mujer astuta de gran perspicacia, que anuncia grandes luchas, celosa, vengativa,
peligrosa. Luto, privación, soledad.
Significado de la carta invertida
Enemiga pero su maldad y su hipocresía son de poca influencia. Engaño, gazmoñería, enfermedad,
mojigatería.
Palabras y frases clave
Ser franca, mantiene las barreras, no ser negativa, protege su propio espacio. Una mujer del temperamento de Virgo.
Aspectos negativos
Crítica, vengativa, obstinada, fría, interrogativa, curiosa, desconfiada.
Relación Astrológica: Virgo
Los mandalas tibetanos de arena suelen elaborarse a pedido de la comunidad con la intención de traer paz y armonía al mundo, a un lugar determinado y a sus habitantes; también son utilizados como valiosas bendiciones y como instrumentos de meditación activa, cuya esencia descansa en su construcción.

Mandala tibetano de arena
Estos mandalas poseen significados externos, internos y secretos. En el aspecto externo representan al mundo en su forma divina, en el interno un mapa a trabes del cual la mente ordinaria puede transformarse en la experiencia de la iluminación, y en el aspecto secreto, muestran el balance perfecto entre las energías sutiles del cuerpo y de la clara dimensión de la luz de la mente.
El ritual del mandala de arena
La creación de un mandala de arena, según la tradición tibetana, purifica en estros tres aspectos.
Estos mandalas de arena suelen construirse sobre una superficie plana de madera. Una vez que se pide permiso y protección a los espíritus dueños de la tierra, se trazan las líneas que servirán de guía para los magníficos dibujos. Todo este ritual es aprendido de memoria y esta basado en las escrituras budistas.
La arena se coloca desde el centro hacia las orillas, simbolizando el hecho de que al nacer solo somos una gota de esperma y óvulo para ir evolucionando hasta que el universo entero se percibe a través de los sentidos.
Cuando el mandala es terminado se recoge la arena desde las orillas hacia el centro, esta vez, simbolizando el hecho de que al morir todos volvemos a la fuente misma y esencial en el centro de nuestros corazones.
Al destruir el mandala se cumple con dos propósitos fundamentales: Mostrar la impermanencia de las cosas promoviendo el desapego, y el beneficio del mundo. Una parte de la arena se reparte entre quienes presenciaron la ceremonia final como una bendición, otra parte de la arena es depositada en un cuerpo de agua, (un rió o un lago por ejemplo) con la intención de purificar al mundo y a sus habitantes llevando esta bendición a todos los rincones del planeta.
Cómo pintar un mandalá en la arena
Para “dibujar” en la arena, se utiliza una especie de cono de cobre llamado chan-bu. Como resultado de una leve vibración, la arena cae muy finamente por un pequeño orificio, esto es lo que permite la precisión en los dibujos.
Cuando la construcción del mandala termina, se invoca a Buda ( o al buda correspondiente) para que su bendición permanezca en la residencia. Se dedica el merito a la sanasion del planeta y a sus habitantes.
Los mandalas son objeto de expresión artística y medio de espiritualidad para la comunidad budista, cuyo objetivo principal es recordar la santidad del universo y el potencial espiritual de cada ser humano.
Los budistas se refieren a “mandala” como un área espiritual o sagrada, a un circulo, a un grupo de objetos organizados alrededor de un punto central. Cada parte de un mandala posee un significado, representa algún aspecto de la sabiduría o recuerda al que medita del principio que marca su camino.
En la cultura egipcia, los mandalas eran utilizados debido a la fuerza que estos transmitían, llenando de energía el lugar y como instrumento de meditación profunda. También se usaban dentro de las casas para atraer la energía o transmutar la negativa en positiva, así como para crear armonía y balance en la morada.
A pesar de que los mandalas se encuentran presentes en cada rincón del mundo, sus origenes nacen en el Janaismo, Tantrismo, Hinduismo, Budismo y lamaísmo. Su nombre hace referencia al sánscrito, en tibetano es KYLKHOR (KYL: centro KHOR: circulo) literalmente seria “el centro de los alrededores”. En la civilización China aun en la actualidad, son utilizados para generar abundancia y prosperidad así como para fortalecer la salud.
En tribus indígenas americanas se hacen presentes en coloridos bordados adornados con plumas y animales nativos. En algunas tradiciones se empleaban como protección contra los malos espíritus y como una especie de amuleto para promover la valentía y el coraje.
Los mandala de los nativos Navajo
Los nativos Navajo celebraban ceremonias elaboradas, las cuales incluían oraciones y pinturas de arena representando diversos mandalas. Estos no eran permanentes, invocaban a los seres sagrados a la vez que servían como altares provisionales. Se dibujaban dentro de los hogares beneficiando, con cada mandala, no solo a los habitantes de esa casa, sino también a todos los miembros de la tribu.
Los mandala de los Dogon de Mali
Los Dogon de Mali poseen una metafórica relación entre el lenguaje y los símbolos, sus complejos mandalas hablan del “huevo de amma” como el vientre que alberga los signos del mundos, de ahí que el mandala mas representativo de esta maravillosa cultura tiene forma ovoide, trazado por una cruz en su interior, la misma divide al mandala en cuatro partes distintas que representan a su vez lo cuatro elementos y los cuatro puntos cardinales.
Los Dogon llaman “bummo” (huellas) a todos los elementos presentes en sus mandalas. Para esta cultura, meditar y trabajar la propia evolución sobre la base de sus mandalas, es un elemento esencial para llegar a comprender su lugar en este mundo así como para identificarse con el cosmos y con el infinito.
La cábala y los mandala
La Cábala, ciencia sagrada que obedece a las leyes más simples de la naturaleza, posee dosprincipios que la sostienen: las letras del alfabeto hebreo y los “Sefirot”. Los sefirot están formados por diez esferas, en las cuales la luz divina es recibida y se manifiesta a trabes de ellas. Las diez etapas sucesivas de la luz, dan al hombre la posibilidad de comprender el infinito.
Las 22 letras hebreas pasan por los 10 sefirot del árbol de la vida, formando así el mandala. Cada sefirot representa distintos planos de la conciencia por los cuales es necesario transitar para evolucionar y encontrar así, la esencia del ser en una unión con lo absoluto. Las runas de las tradiciones nórdicas, son contenedoras de diversos símbolos que representan la búsqueda de la armonía en relación con lo interno y lo externo. Representan energías sagradas que hacen referencia a los distintos planos de la conciencia.
Cada tipo de mandala enseña una lección distinta.
Cada figura que integra un mandala posee varios propósitos: como objeto de adoración a una determinada deidad, como adornos de templos y lugares sagrados, como la manifestación concreta de alguna deidad, como foco de visualización y meditación, o bien como expresión plástica y artística del camino recorrido hacia el progreso y la evolución espiritual.
Mandala es sinónimo de espacio sagrado. Pareciera ser que existe mas allá de una cultura en particular, incluso al margen de ésta, hallamos mandalas en el mundo natural, y más allá de nuestro planeta tierra nos encontramos con el espacio y sus maravillosas formas cósmicas.
Según la psicología, los mandalas representan al ser humano. Interactuar con ellos es un poderoso instrumento para sanar las fragmentaciones psíquicas y espirituales, ayuda a manifestar la creatividad y a reconectarnos con nuestro ser esencial. Crear mandalas e interactuar con ellos, ya sea a través de la meditación o con la simple observación, abre puertas hasta el momento desconocidas, dejando que brote de forma libre y natural la sabiduría interior.
Psicológicamente la forma en que se dibuja y/o pinta un mandala tiene un simbolismo
especifico. Así, cuando se comienza desde el centro hacia fuera se hace presente una
exteriorización de las emociones mientras que, de afuera hacia dentro, es la búsqueda del
propio centro y la asimilación del conocimiento, la que se hace presente.
La creación de mandalas es una meditación activa que nos conecta con nuestra propia esencia, permitiéndonos expandir la conciencia y mejorar la comunicación con el mundo. Su minucioso trabajo desarrolla la paciencia y la constancia de una manera progresiva y segura, despertando los sentidos, mostrándonos aspectos propios hasta el momento desconocidos… a medida que se avanza en la creación o meditación sobre un mandala, se comienza a escuchar la voz de nuestra intuición, desarrollamos de esta forma, la capacidad de curarnos física y psíquicamente, desarrollamos la auto aceptación y la auto observación de una manera natural e intuitiva.
Quien realiza o medita sobre un mandala, emprende un viaje en el cual descubre que cada parte del mandala forma parte de un todo, que cada parte del universo forma parte de uno mismo, descubriendo de esta forma una integración, un equilibrio unificador.
La inspiración para crear un mandala
Se habla de inspiración como una cualidad que surge, en ocasiones, de forma espontánea, pero que también puede ser preparada previamente. Así, el artista, para inspirarse, busca estímulos lo suficientemente variados e importantes como para impactar a sus sentidos.
En la creación de un mandala, la inspiración mas certera es la que brota de nuestro propio interior. Unos minutos de contemplación, meditación, calma, un ambiente tranquilo y cómodo son mas que suficientes… con la practica y el entendimiento de que todos, absolutamente todo poseemos talento, se asume la innecesidad de altares sofisticados y herramientas mágicas para comprender que las diferentes realidades de todos los días, son también una expresión divina, hallando en cada una de ellas, la esencia misma de cada uno de nosotros.
Descubriendo un grado de integración con el “todo”, impulsados en dirección a esa totalidad… descubrimos el aspecto divino o elevado de todo lo que nos rodea… el artista deja incubar en su subconsciente estos elementos dejando surgir la posibilidad de plasmar la belleza en un trabajo artístico o plástico.
Todo lo que hacemos en nuestra vida a nivel físico y concreto, tiene sus repercusiones en planos mas sutiles y elevados, y viceversa. Así la creación de un mandala es un simple dibujo para el ojo racional, mientras que para lo sutil, para la intuición, es un mapa que traza el camino a seguir hacia el auto conocimiento profundo, entendiendo incluso, aspectos imposibles de poner en palabras.
La creación de un mandala, es un ida y vuelta entre lo sutil y lo concreto. La inspiración que nos impulsa a su creación, impulsará nuestras actividades y estará viva en todo lo que se constrsuya.
La meta se alcanza con cada mandala terminado, que paradójicamente, simboliza el comienzo de un camino. Se alcanza entonces un grado elevado de conciencia, en donde todos los seres y todo lo que nos rodea, brillan con la magia de lo único, hallando en el universo la esencia de nuestra alma.
Los mandalas, y la construcción de un mandala en sí, es una “meditación activa”, un instrumento de contemplación, concentración y relajación. Representan el mapa del cosmos: una pequeña muestra totalizadora de la proyección geométrica del mundo.
Es esa porción del universo que ocupa nuestro ser, nuestra esencia. Desde el punto de vista psicológico, tiene una función lúdico-terapéutica. No tiene un objetivo explicito, la libertad en la creación va revelando imágenes de la organización interior de la persona, consciente o inconscientemente.
Su creación no exige habilidades intelectuales especificas, es una respuesta instantánea, son ejemplos y símbolos cuyo propósito consiste en entender “intuitivamente” las posibilidades infinitas del subconsciente humano.
Básicamente es hallar la sabiduría a traves de figuras geométricas que combinadas, instintivamente, y con la magia y la vida de los colores, representan nada menos, que nuestro interior. Un mapa que devela el camino sutil hacia nuestro propio centro, el punto a partir del cual se desarrolla nuestro propio universo.
El estilo y significado de cada mandala se explica según la época y la comunidad que lo realiza, pero todos hablan de un orden circular con un centro definido.
Existe un punto central, la irradiación de ese punto, él circulo que envuelve al centro y él limite exterior. Estos son los componentes básicos y comunes del mandala. Desde el punto de vista espiritual, son centros energéticos de equilibrio y purificación que colaboran con la transformación del entorno y de la mente de quien medita en ellos.
Es un poderoso instrumento para crear, contener, entender y preservar el propio espacio sagrado.
Un mandala posee tres partes básicas: el punto central, la irradiación de ese punto y el limite circular exterior. El dibujo de un mandala actúa directamente sobre la psiquis unificando por su centro y equilibrando por su ámbito; atrae la vista hacia el punto central o bindu, hacia la unidad, hacia lo divino, hacia nuestro propio centro.

En la creación de un mandala se buscan referentes instantáneos que den a la luz los contenidos inconscientes del alma, ya sea para desarrollar nuestras fuerzas, para la autocuración, o para encontrar y generar armonía, paz y equilibrio interior. La libertad en la creacióndel mandala se extiende a los materiales: piedras, arena, tizas de colores, acuarelas, acrílicos, en maderas, hojas, metales, etc
Durante la creación es imprescindible estar en contacto con nuestro interior y escuchar atentamente la información que de allí nos llega. Mas allá de las capacidades artísticas que cada uno posea, es cuestión de sinceridad, de aceptación, de crear con las bases puestas en el amor y el bienestar buscado. De esta forma el resultado será un sincero reflejo de nosotros mismos.
El hecho de crear un mandala y observar sus formas y sus colores, es información directa para el creador, se establece una conexión con los aspectos profundos e internos, conscientes o inconscientes, expresando la bellaza, la alegría, inclusos malos momentos, ofreciendo una solución, una ayuda para el entendimiento y la comprensión intuitiva.
Dibujando mandalas, creamos nuestro propio espacio sagrado, dejando fluir las energías de forma libre y natural.
Al observar un mandala buscamos que nos centre, nos armonice, que nos otorgue paz y bienestar, que estimule nuestras ideas y despierte la creatividad, que nos oriente hacia un objetivo constructivo.
La principal regla en la creación de un mandala es dejar fluir.
Dejar fluir la imaginación, la creatividad, las energías, actuar de forma libre e intuitiva.
Es aconsejable que el dibujo no sea ni demasiado grande ni demasiado pequeño, establecer de ante mano cual será del derecho del dibujo y moverse a partir de allí, dibujar, trazar, pintar en el sentido de las agujas del reloj ya que ese es el sentido en el que fluye la energía, es sumamente importante actuar de forma espontánea, sin preconceptos, evitando la excesiva información que condicione el trabajo. Buscar un significado racional a lo que sin duda no lo tiene, puede truncar el valor esencial del mandala.
La creación en sí, conlleva gozo y entusiasmo, si por el contrario despierta desgana y mal humor, no es el momento o el tipo de trabajo indicado. La sensación debe ser agradable. La concentración y el disfrute van de la mano.
Cuando el subconsciente (puesto en marcha en la creación de mandalas) se encuentra en un ritmo de actividad adecuada, en ningún momento la persona se aburre. Basta con que vuelva la mente un poco sobre si misma, para que infinidad de maravillosas sensaciones broten de lo mas profundo.
Colores, formas y números del mandala
Cada vez que se comience a realizar un mandala, hay que empezar de cero. El momento presente es el que cuenta y no lo que sepamos de colores y formas. Hay que dejar que los colores, las formas y los números hablen a trabes de nosotros.
Si bien existe una simbología básica, hay que tener en cuenta los aspectos subjetivos que hacen a cada persona. Así lo que para algunos es hermoso para otros no. Por esta sencilla razón, el mejor análisis y la interpretación mas certera, es la que uno realiza con la simple observación del mandala.
Cada color posee un aspecto positivo y un aspecto negativo, por eso es esencial la auto observación y el estudio detallado del momento en el que se realiza un mandala. El estudio objetivo de nosotros mismos equivale también a aceptar, aquellos aspectos propios, que tal vez no nos gusten. El mandala es una especie de reflejo interior. La posibilidad de cambio esta siempre presente. Se trata de mirar con los ojos del alma.
Los colores hablan. Vibran con una frecuencia determinada. Cuando un color es integrado a otro, son como las notas musicales que juntas producen una sinfonía. Su complejo mensaje llega de forma instantánea a nuestra comprensión intuitiva.
La mejor lectura de un mandala se lleva a cabo con las “sensaciones” que este despierta en quien lo observa.
Mandala significa círculo en sánscrito, pero más allá de su definición como palabra, los mandalas representan la totalidad de nuestro ser. Un diagrama cósmico que nos recuerda nuestra relación con el infinito. Nos ayuda a centrarnos, a encontrar la calma, y el equilibrio que permite transformar el entorno y la mente. Constituyen una verdadera herramienta de crecimiento. Las formas básicas más utilizadas son: el círculo, el cuadrado y el triángulo.
Los mandalas acompañan desde tiempos remotos a todas las religiones, están presentes en las artes del islam, en los rosetones de las catedrales, en la representación de los chakras, o en las culturas indígenas de América. Para la creación de sus mandalas los lamas tibetanos suelen utilizar arena coloreada.
Hacen una representación del universo en un esfuerzo creativo que dura varias semanas. Una vez finalizado, el mandala se destruye mediante una ceremonia, y se arroja a las aguas de un río o mar, como símbolo de la transitoriedad de las cosas y del desapego.
La contemplación del mandala nos permite llegar a la meditación y a la concentración, aportándonos sosiego y calma interna.
Trabajar con ellos favorece el despertar de nuestra creatividad, y de nuestra energía evolutiva. Son la fusión del cuerpo y el espíritu.





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