Los «elementos» dentro del simbolismo mágico son los componentes básicos de todo lo que existe. Estos cuatro elementos -Tierra, Aire, Agua y Fuego- son al mismo tiempo visibles a invisibles, físicos y espirituales. Según el pensamiento mágico, todas las cosas han sido formadas a partir de estos cuatro elementos. Nuestro conocimiento científico actual que afirma que hay muchos más «bloques constructivos», está en desacuerdo con esta afirmación, pero no es más que una versión más refinada.
Resulta necio ver los cuatro elementos en términos puramente físicos. La Tierra, por ejemplo, no sólo se refiere al planeta en el que existimos, sino también al fenómeno de la terrosidad, de apoyo y estabilidad. Similarmente, el Fuego es mucho más que la llama.
La adivinación es un proceso mágico en el cual lo desconocido se convierte en conocido. Se realiza con multitud de herramientas -espejos, nubes, hojas de té, posos de café, cartas de tarot, polvo, viento-, casi cualquier cosa que pueda usarse como un instrumento del subconsciente o mente psíquica.
Otro tipo de adivinación deja que los poderes del universo señalen por sí mismos el futuro a través de objetos en movimiento o símbolos. Para aquellos de nosotros que no somos conscientemente, decididamente síquicos, la adivinación nos permite ver el futuro, aunque sea durante unos momentos fugaces. A traves de estas muestras aleatorias, reflejos a otros puntos focales, impulsos psíquicos -que siempre están siendo recibidos por nuestra mente subconsciente- pueden gotear a la mente consciente, y así llegar a ser conocidos La adivinación también conlleva el use de varios objetos que son manipulados, ya sea por el mago o por las fuerzas de la naturaleza, para revelar el futuro. Estos incluyen piedras, flores y llamas. Algunas formas de adivinación usan ambos métodos.
Magia es el uso de las fuerzas naturales de la Naturaleza para producir cambios necesarios. Para ayudar a atraer, despertar y dirigir estas energías el mago hace uso de herramientas. Estas pueden ser elementos costosos como dagas con joyas incrustadas y relucientes incensarios de plata u objetos naturales tales como ramitas y rocas.
Las herramientas necesarias son aquellas de la Naturaleza. Piedras, árboles, ríos, hojas y plantas constituyen la lista de herramientas de la magia natural, así como algunos elementos «comprados en tiendas», como espejos, velas y cuerdas. La manipulación de estos instrumentos, junto con una necesidad conductora, suele ser suficiente para ejercer la magia, para que algunos de los poderes de la Naturaleza traigan el cambio que necesitas. Obviamente, colocar una piedra en el suelo, sostener una hoja o pintar un dibujo de un automóvil, por sí mismos, no hacen nada.
Cuando se realizan estas acciones en un estado cargado de emoción es cuando se efectúan los cambios y se hace realmente magia.

Símbolo de la Estrella de David
La estrella de David. El alma de este pantaclo es el número seis. El triángulo con el vértice hacia abajo es el descenso del Espíritu hacia la materia para dar vida a la forma en los reinos mineral, vegetal y animal. El triángulo con el vértice hacia arriba es la materia espiritualizada. Es el cuerpo, el alma y el Espíritu en el hombre.
Y los dos triángulos enlazados no representan fuerzas en equilibrio, sino un estado de acción y reacción.

Símbolo esotérico de Lo Absoluto
En este pantaclo está simbolizada una ley cósmica. La interpretación correcta permite en un instante penetrar al fondo del Misterio y comprender en un abrir y cerrar de ojos la Verdad. Porque este pantaclo es toda una revelación.

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